Bajo los escombros: “Saqué una mano y me di cuenta de que estaba viva”
La noche de los dos terremotos, Marisol Rojo llegó cubierta de polvo, cortadas y moretones a la oficina en Caracas de Los Palos Grandes de Noche, una organización cultural a la que pertenece. Acababa de vivir en carne propia el desplome del edificio Obelisco, una de las cuatro construcciones que se desmoronaron en el municipio Chacao durante la tarde del festivo 24 de junio.
Marisol tiene los ojos vidriosos y sus lágrimas parecen congeladas por el shock. Cada vez que intenta narrar la manera en la que sobrevivió, le vuelve la impotencia que sintió por no haber podido sacar a dos de sus amigos de ahí, sabiendo el punto exacto donde habían quedado tapados, reseñó El País.
El miércoles, día del terremoto, llegó a la Plaza Bolívar de Chaco, en Caracas, con sus dos amigos y otros compañer...


















































