Venezolanos comienzan a despedir a sus seres queridos
A la entrada de un cementerio de Caracas, decenas de personas aguardan para cremar a las víctimas de los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio. Cada vez que las chimeneas expelen sus densas columnas de humo se cubren la nariz.
En el Cementerio General del Sur los dos hornos funcionan sin cesar para atender la demanda después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que causaron más de 1.700 muertos.
Los trabajadores limpian a toda máquina las colmenas para habilitar nichos que se ocupan minuto a minuto, reseñó EFE.
Este cementerio público, que usualmente cierra a las 16H00, no solo trata de redoblar la capacidad, sino también las operaciones con horarios extendidos. Hasta «que llegue el último cuerpo», dijo una empleada que el fin de semana trabajó hasta la medianoche....


















































