La verdad bajo asedio
Este 27 de junio, el Día del Periodista no marca una jornada de celebración, sino una resistencia extrema. La fecha exige una revisión urgente del papel del comunicador en un país donde la libertad de expresión camina sobre el filo de una navaja.
Las últimas décadas han transformado diversos medios en un territorio marcado por la censura, el bloqueo digital y el riesgo personal. Informar, en este contexto, constituye un acto de valentía. No se trata solo de transmitir datos, sino de preservar e interpretar la memoria histórica de una nación que el poder intenta reescribir a su conveniencia.
El mapa mediático sufrió una transformación radical. El Estado cerró emisoras de radio, asfixió económicamente a la prensa escrita y compró canales de televisión para imponer su narrativa hegemóni...







