El itinerario de la libertad
Todo comenzó con un anuncio. No fue un discurso académico, una invitación a una charla de salón ni un consejo moralista, fue un impacto directo contra los muros de mi realidad. En aquel momento, cuando el ruido del mundo y las ambiciones parecían ensordecedoras, escuché una palabra que no pidió permiso para entrar, sino que exigió una respuesta inmediata. La invitación no llegó como una sugerencia, sino como una noticia de rescate que demolió mis defensas intelectuales y me situó frente a una verdad que ya no pude ignorar.
Acepté la invitación no por curiosidad intelectual, sino por una necesidad existencial absoluta. Ese anuncio rompió el estancamiento de mi rutina y me obligó a mirar las grietas de mi propia historia. Como periodista, estoy acostumbrado a diseccionar la realidad de ot...





