miércoles, julio 8

Adiós a un zuliano íntegro y bondadoso

Sus amigos lo llamaban “El Chuma”. Le gustaba ese diminutivo que representaba cercanía y amistad. Este hombre marcó un hito en la historia regional del Zulia. Fue una persona culta, bien formada y un empresario exitoso que entendió los mecanismos de la productividad. Aunque dominaba varios idiomas, nunca perdió su esencia: hablaba maracucho con mucho orgullo.

Fernando Chumaceiro fue el primer alcalde de Maracaibo elegido por el voto popular y para la mayoría representa el mejor alcalde que ha tenido nuestra ciudad. Durante su exitosa gestión, creó Polimaracaibo, una de las policías más modernas del país. Con el trabajo en la Alcaldía de Maracaibo, sembró las bases de una ciudad moderna y con futuro.

Su gestión al frente de Corpozulia demostró que el Zulia poseía la capacidad de decidir su propio destino. Chumaceiro convirtió el discurso en proyectos palpables su lema definió la hoja de ruta “la mayor riqueza del Zulia son los zulianos”.

Fernando confió en el talento local. Apostó por los hombres y mujeres de esta tierra para liderar procesos de cambio. En su trabajo siempre antepuso el beneficio colectivo sobre cualquier ambición política.

Impulsó hitos económicos fundamentales. Creó Carbones del Guasare para explotar el potencial minero de la región. Fomentó el desarrollo vitícola en el municipio Mara y diversificó el campo. Construyó el puente sobre el río Limón bajo un esquema administrativo eficiente: los ingresos de la recaudación financiaron directamente las arcas de los municipios Mara y el entonces municipio Páez. Chumaceiro practicó la gerencia sin colores partidistas. El éxito exigía integrar a los mejores profesionales del estado, sin importar la ideología. El interés público siempre prevaleció sobre la política. Él buscaba resultados no adeptos.

El estilo fue sencillo y abierto. Mantuvo siempre un contacto directo con su equipo y con la gente. Escuchaba sugerencias mientras compartía una empanada o un tequeño en las reuniones de trabajo. Nunca buscó recompensas personales por su labor. La oficina funcionó como un espacio de soluciones, no de protocolos vacíos. Como gerente, rechazó el centralismo y defendió la regionalización como única vía para el desarrollo sostenible. Convirtió a Corpozulia en un motor de emprendimiento. Esta visión permitió que el Zulia destacara como un polo industrial autónomo.

Cada proyecto llevado a cabo bajo su firma evidenció la capacidad de liderazgo. Chuma no solo planificó, ejecutó con rigor. Entendió cada detalle del proceso administrativo y técnico. Sus colaboradores aprendieron de su disciplina y capacidad para sortear obstáculos burocráticos.

Hoy su legado sirve como guía. Chumaceiro demostró que el regionalismo efectivo vence la inercia centralista que tanto daño nos causó en las últimas décadas. Su vida dejó una lección clara para el presente: la eficiencia y el amor por la región construyen progreso real. Maracaibo y el Zulia recordarán siempre a quien no necesitó de grandes discursos para demostrar su compromiso, sino de acciones concretas que cambiaron la realidad de nuestra gente.

La altura moral de Fernando Chumaceiro, la formación intelectual, la trayectoria como empresario socialcristiano y su capacidad de trabajo definen lo que significa ser un servidor público de verdad. El Zulia todavía necesita esa visión clara y esa voluntad inquebrantable que caracterizaron su trayectoria. Nombre que quedó grabado como un hombre que amó profundamente a su tierra, la que lo vio nacer, crecer y morir.

El doctor Fernando Chumaceiro deja un testimonio de honestidad inquebrantable. Nunca utilizó su posición para beneficio propio, priorizando siempre la transparencia de cada contrato y en cada obra. Su rectitud blindó a Corpozulia y a la Alcaldía de Maracaibo contra las sombras que rodean el poder.

Su vida y obra recuerdan que la política es un apostolado de servicio. Chumaceiro caminó entre la gente con la cabeza en alto, sin sombras ni dudas sobre su integridad. Hoy, su recuerdo se levanta como una luz en el firmamento para las nuevas generaciones de zulianos. El éxito fue, sobretodo, ético. El Zulia honra su memoria con la convicción de que hombres como Fernando Chumaceiro sostienen cualquier sociedad que aspire grandeza.

Por: Ángel Montiel
@angelmontielp
angelmontielp@gmail.com