El laberinto de María Corina
El sol inclemente del trópico cae a plomo sobre Caracas, pero en el alma de María Corina Machado, la líder de la oposición venezolana, la temperatura es aún más abrasadora.
Convertida en una suerte de "General en su laberinto" garciamarquiano, se encuentra en una encrucijada existencial, obligada a calibrar cada paso en un tablero donde las fichas se mueven al ritmo de un poder que parece reírse de las reglas.
La fecha, 27 de julio, se cierne como un ultimátum: elecciones municipales. La disyuntiva, tan antigua como la lucha misma, la carcome: ¿mantener el llamado a la abstención o retomar la ruta electoral?
El primer camino, el de la abstención, parece la opción más coherente con su discurso. Ha sido la bandera de la resistencia, el grito de que con esta "dictadura" no hay voto q...





