La familia de Reyna González, de 34 años, lo sabía. Tenía la localización del tipo que la había asesinado el pasado 14 de mayo. Estaban seguros desde el primer momento. Fueron 24 horas de agonía e impotencia en Lomas de San Miguel, una colonia de Atizapán de Zaragoza, Estado de México, esperando una orden de cateo del domicilio.
Cuando llegaron las autoridades, el presunto asesino, Andrés Mendoza, de 72 años, se encontraba en el inmueble, en el que se hallaron osamentas de mujeres, libretas con nombres, casettes y armas punzocortantes.
La odisea de la familia de Reyna comenzó el viernes, cuando la mujer se disponía a hablar con el feminicida, con quien presuntamente mantenía una relación sentimental.
Conforme pasaban las horas, la impaciencia golpeaba a los familiares por no saber...