Los iraníes se aprietan el cinturón ante el alza galopante de los precios
En su carnicería del barrio popular de Molavi, en Teherán, Alí corta con habilidad una pieza entera de cordero ante un grupo de curiosos cuyo único tema de conversación es la inflación galopante.
El carnicero, con el pelo canoso, se pone serio cuando habla del alza vertiginosa de los precios, que hace que cada vez tenga menos clientes.
"¿Qué le puedo decir? Mis ventas cayeron casi a la mitad. Soy carnicero y hay semanas que no como carne. Los precios no dejan de subir", admite a la AFP.
En el mostrador, Alí da a Asghar, un funcionario jubilado de 63 años, un bolsa con pedazos de carne para él y su mujer.
"Solíamos comprar mucho más, pero eso se acabó. Todo el mundo reduce su consumo, estamos todos bajo presión", cuenta.
Según datos que circulan en la prensa, los precios de l...














































