Desplazados por conflicto entre las guerrillas exigen el fin de la violencia
Gladis Angarita, de 62 años, huyó aterrorizada de su pueblo en el noreste de Colombia el viernes pasado, entre miles de personas que escapaban de un nuevo ataque guerrillero que ha cobrado docenas de vidas en apenas unos días. No tuvo tiempo de hacer las maletas, y escapó con poco más que la ropa que llevaba puesta y su medicación para el asma.
“Hubo muchos disparos”, dijo Angarita en la ciudad de Tibú, fronteriza con Venezuela, donde se refugió en un centro comunitario con otras 500 personas, entre ellas muchos niños y ancianos. “Por miedo lo dejamos todo”, se lamentó, sentada en un tronco y fumando su inhalador. “No tengo ni pijama”, manifestó, reseñó AFP.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, el mayor grupo guerrillero aún activo en el país sudamericano, asolado po...






