La contaminación plástica se apodera de ríos, lagos y playas en Centroamérica
Arrastrados por diferentes afluentes, inmensos depósitos de plástico multicolor cubren como un manto las tranquilas aguas del lago Suchitlán en El Salvador. Lo mismo sucede en las paradisíacas playas del Caribe hondureño, que reciben miles de toneladas de desechos de Guatemala.
Botellas de soda, envases de medicinas, sandalias viejas y todo tipo de materiales plásticos flotan en las verdes aguas de este lago salvadoreño de 13.500 hectáreas, que sirve de embalse a una central hidroeléctrica y es considerado un humedal de importancia internacional por la Unesco.
Los pescadores de este enorme lago artificial, el mayor cuerpo de agua dulce del país, cuentan que la contaminación empujó a los peces a aguas profundas donde no pueden lanzar sus redes para atrapar tilapias o guapotes.
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