La Divina Pastora baja de su nicho entre lágrimas y devoción
El pueblo de Santa Rosa se convirtió, una vez más, en el epicentro de una devoción que no sabe de distancias ni de cansancio. Este lunes 5 de enero, entre el aroma a incienso y el murmullo de miles de oraciones que se elevaban al cielo crepuscular, se vivió uno de los momentos más esperados por los larenses: la solemne Bajada de la imagen de la Divina Pastora.
No fue una tarde cualquiera. El ambiente vibraba con una alegría distinta, esa que solo se siente cuando la "Pastorcita!" deja su nicho habitual para encontrarse, cara a cara, con esa marea de fieles que acude a ella en busca de consuelo, agradecimiento o una bendición para el año que comienza, indica la nota de Noticias Barquisimeto.
Un homenaje a nuestras raíces
La gran sorpresa de la noche, y el comentario obligado de tod...








































