La ley del más fuerte
La estructura institucional del mundo fracasó rotundamente en Venezuela. La ONU, la OEA y la Corte Penal Internacional redactaron sendos e impecables comunicados, documentaron crímenes atroces y emitieron severas condenas. Sin embargo, los papeles no detienen las balas, ni frenan los abusos de un régimen autoritario.
Los informes se apilan mientras la realidad impone su ley en las calles, demostrando que la arquitectura jurídica global es incapaz de proteger a los ciudadanos frente al totalitarismo. Mientras los diplomáticos se reunían y lanzaban advertencias estériles un grupo desmantelaba un país entero a plena luz del día. Los discursos solemnes sobre los derechos humanos revelaron su total inoperancia frente a una tiranía que, sencillamente, ignoró las reglas del juego mundial.
...






