
La libertad de prensa en Estados Unidos enfrenta un escenario que ya no puede considerarse ajeno al deterioro registrado en otras partes del continente, advirtió este miércoles la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), al inaugurar en Miami su conferencia SIPConnect 2026.
Carlos Lauría, director ejecutivo de la organización que agrupa a más de 1,300 medios de comunicación, afirmó que las presiones contra periodistas, las demandas judiciales, la retórica hostil y las restricciones al acceso a la información constituyen señales que deben tomarse con seriedad, refiere la nota de La Opinión.
“En algunos países, la persecución es abierta y brutal. Y debemos decirlo con claridad: Estados Unidos no está al margen de esta tendencia. La situación de la libertad de prensa en este país reviste gravedad”, declaró Lauría durante la apertura del encuentro.
El directivo añadió que existen “señales que no pueden minimizarse”, entre ellas las presiones contra periodistas, las acciones judiciales contra medios, “la retórica hostil”, los intentos de desacreditar a la prensa independiente y las limitaciones para acceder a información pública.
“Cuando estos hechos ocurren en una democracia con enorme influencia global, su impacto trasciende las fronteras. Lo que se normaliza aquí puede convertirse en justificación en otros lugares”, advirtió.
Una de las situaciones que ayuda a explicar la preocupación de la SIP ocurrió este mes con periodistas de The New York Times. El Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió citaciones judiciales contra reporteros del diario que investigaron las condiciones de seguridad del nuevo avión presidencial donado por Qatar al gobierno de Donald Trump.
Los periodistas habían informado que el Servicio Secreto había expresado preocupaciones sobre las características de seguridad de la aeronave y que Trump había utilizado el antiguo Air Force One durante un viaje internacional.
La decisión provocó una disputa judicial entre el gobierno y el periódico. El New York Times argumentó que las citaciones amenazaban las protecciones constitucionales de la prensa y buscaban identificar fuentes confidenciales. El gobierno, en cambio, sostuvo que investigaba una posible divulgación no autorizada de información sensible.
El conflicto dio un giro el 23 de julio, cuando fiscales federales acordaron retirar las citaciones después de que el juez Arun Subramanian cuestionara duramente la actuación del Departamento de Justicia. De acuerdo con The Washington Post, el magistrado señaló que el caso planteaba “profundos problemas de la Primera Enmienda y de libertad de prensa”.
La retirada de las citaciones no significó el cierre de la investigación sobre la presunta filtración de información. Sin embargo, el episodio se convirtió en uno de los casos más recientes utilizados por organizaciones defensoras de la prensa para cuestionar la relación entre la administración Trump y los medios.
El organismo destacó que durante 2025 aumentaron las violaciones a la libertad de prensa. Según datos del U.S. Press Freedom Tracker citados por Freedom House, se registraron 35 arrestos de periodistas, frente a alrededor de 50 en 2024, pero los ataques físicos aumentaron de menos de 90 a 188. La mayoría ocurrió mientras los periodistas cubrían protestas y reacciones a las políticas migratorias de la administración Trump.
Para la SIP, el problema no se limita a las condiciones que enfrentan actualmente los medios estadounidenses. La organización considera que las decisiones adoptadas por Washington pueden tener un efecto de imitación en otros gobiernos del continente, especialmente cuando se trata de una democracia con enorme influencia política y económica.
Por: Agencia

