
Con una trayectoria de 22 años consolidada en el corazón de la región occidental, la emblemática tienda El Tijerazo celebró este viernes 6 de noviembre, por todo lo alto su esperada reinauguración en el centro comercial Sambil Maracaibo, marcando una historia comercial al introducir un formato completamente renovado que promete transformar la experiencia de compra de sus fieles clientes.

Anaile Chacón, gerente de marketing de Tijerazo, destacó durante el evento que esta reapertura representa mucho más que una simple remodelación y coincide con el inicio de la temporada festiva bajo el eslogan oficial, «Llegó la chinita, llegó la Navidad y llegó el nuevo concepto de Tijerazo Maracaibo».

«Trajimos el nuevo concepto de Tijerazo a esta ciudad que además nos ha tratado con tanto cariño y que siempre ha respondido a lo que somos nosotros como marca y como empresa. Estamos muy felices finalmente de traer esta nueva experiencia de compra», expresó Chacón con entusiasmo ante los medios de comunicación.
Innovación y amplitud en más de 6.500 metros cuadrados
El nuevo espacio comercial, que supera los 6.500 metros cuadrados de superficie, fue diseñado bajo estándares modernos de comodidad y funcionalidad. Entre las principales novedades destacan una organización de mercancía optimizada, pasillos significativamente más amplios para facilitar el tránsito familiar y una distribución en dos niveles equipados con cajas registradoras para agilizar el pago.


Asimismo, la trabajadora del establecimiento anunció que la infraestructura pronto sumará un nuevo ascensor y la apertura de un departamento inédito dentro de las instalaciones.



Señaló que la tienda cuenta con una planta baja y una mezzanina tan espaciosa que «honestamente parece un piso extra», brindando una sensación de amplitud y modernidad sin precedentes.
Uno de los grandes atractivos de esta nueva etapa es la incorporación de colecciones de productos únicos y limitados. «Hay colecciones que solo están acá en Maracaibo, hay exclusividad para la ciudad», puntualizó la gerente.
Desde tempranas horas, las afueras de la tienda se llenó de expectativa. A la 1:00 de la tarde, la larga fila de clientes que esperaba entrar para realizar sus compras, finalmente pudo ingresar a las instalaciones, siendo recibidos por la alegría desbordante de la tradicional gaita zuliana.


Por Lizaura Noriega

