
La base naval estadounidense en Guantánamo, uno de los enclaves militares más antiguos y controvertidos del Caribe, podría ocupar un papel central en caso de un ataque contra Cuba, un escenario improbable pero no imposible según analistas, en medio de la renovada presión de Washington.
«Con (el presidente Donald) Trump, sería imprudente descartar ninguna opción», advirtió el experto en política exterior del centro de pensamiento Defense Priorities, Daniel DePetris, quien agregó que, pese a la decadencia militar cubana, la probabilidad de una operación militar en la isla «es por el momento, escasa», reseñó EFE.
El Trumpismo mantiene ahora una estrategia de coerción económica, con un bloqueo de crudo que ha agravado la crisis humanitaria en Cuba.
Si las actuales conversaciones entre La Habana y Washington fracasaran, «la opción militar podría adquirir mayor plausibilidad, tal como ocurrió con Venezuela», opinó DePetris, en referencia a la extracción del presidente Nicolás Maduro, uno de los aliados más estrechos de la isla.
En ese contexto, precisó, la base en la bahía de Guantánamo actuaría como «un nodo central en cualquier escenario militar estadounidense», dada su función como instalación naval, su cercanía al territorio cubano y locación en el Caribe, lo que la convierte en «punto logístico fundamental para la Armada de EEUU».
«No obstante, la base en sí misma es antigua, se encuentra en estado de deterioro y es tristemente célebre por el deficiente estado de su infraestructura, tal como reconoce abiertamente el Comando Sur estadounidense», indicó el analista.
Para DePetris, «inevitablemente será necesario reforzar la seguridad en el perímetro de Guantánamo aunque solo sea como medida de precaución».
Cuba ya no es amenaza creíble
El analista de seguridad sin embargo insistió en que aunque ha existido una percepción de larga data de que Cuba representa una amenaza significativa para la seguridad nacional estadounidense, ese argumento ha quedado ya obsoleto.
«La obsesión de Trump con Cuba obedece más a su afán por someter a la región, reforzar el dominio estadounidense en ella y engrandecer su propio legado, que a la necesidad de eliminar un peligro real», indicó.
Una acción militar, agregó, conllevaría riesgos geopolíticos y humanitarios, entre ellos la generación de un vacío de poder, flujos migratorios hacia Florida y una fractura diplomática con Latinoamérica, donde casi ningún país respaldaría una intervención directa.
El secretario de Estado, Marco Rubio, evitó la semana pasada concretar plazos de la supuesta «toma» de Cuba anunciada por Trump.
Por su parte, el viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, afirmó este domingo que el ejército de la isla se prepara ante una posible agresión militar estadounidense.
Una incómoda herencia para Cuba
El historiador de la Universidad Wisconsin-Madison, Andrés Pertierra, contextualiza el papel de la base situada en el sureste de Cuba como «un artefacto de la imposición de la Enmienda Platt a Cuba como condición para el fin de la ocupación de la isla», entre 1898 y1902.
Esta cláusula añadida a la primera Constitución cubana autorizaba a Washington a intervenir en Cuba y facilitó el arrendamiento de los más de 116 kilómetros cuadrados que ocupa el enclave, uno de los más antiguos que EEUU mantiene en el extranjero y el único en el que país anfitrión reclama formalmente su devolución.
Pertierra precisó que aunque la enmienda fue derogada en 1934, un posterior acuerdo bilateral mantiene vigente la base indefinidamente.
En las últimas décadas, Guantánamo ha estado más asociada a la detención de acusados de planear los atentados del 11-S que a operaciones navales, aunque mantiene su utilidad estratégica y una carga simbólica. Su «alargada sombra» es más evidente que nunca en la historia compartida, apunta Pertierra.
Para muchos dentro y fuera de la isla, la base de Guantánamo resume la relación La Habana-Washington en casi 70 años: la dominación, la cercanía, el desencuentro e incluso la esperanza reflejada en quienes la vieron como una vía para escapar a un futuro mejor.
El historiador cubano-estadounidense recordó cómo incluso en la zona aleñada a la base se volvió popular el nombre Usnavy o Yusnavy, una forma ‘cubanizada’ de U.S. Navy.
«Guantánamo representa todo, desde lo bueno, hasta lo malo y hasta lo curioso, dependiendo de a quién preguntas», destacó.
Por Agencia

