Servir es ser útiles
En cada espacio donde nos encontremos en la función pública, siempre estamos obligados para sentir que solo somos "mandaderos de la gente". Sentirnos servidores, interiorizar esa realidad, es lo que nos permitirá ubicarnos en la responsabilidad que nos entrega la confianza del pueblo o quién la recibió directamente de aquel.
Posiblemente esa sea la primera norma que enseñemos en la escuela de gobierno y en la escuela de formación política, la principal que debamos aprender. Eso significa, y conlleva una lucha constante con nuestro impulso de "parecer" de "sobresalir", de “dominar”.
La verdadera identificación con el que sufre. No somos quien da, quien dona, quien reparte lo que no es nuestro sino de aquellos a quienes entregamos, cuando nos corresponde hacerlo. Solo regresamos lo que...









