
Ellos son Nasser Mellado, barítono de 18 años, toca cuatro; Ricardo Ramírez, tenor, toca cuatro y guitarra, tiene 14; y César Ortega, tenor, guitarra, de 19 años, forman la agrupación Il Voz Venezuela, quienes con su talento demuestran que la música venezolana tiene en ellos sus mejores aliados para mantener viva la esencia de nuestra identidad cultural.
Estos tres jóvenes venezolanos oriundos del estado Carabobo están demostrando que el amor por nuestras raíces no conoce fronteras y que el talento, cuando se interpreta con pasión, disciplina y sensibilidad, puede conquistar corazones dentro y fuera del país.
Desde hace siete meses, bajo la conducción del maestro Eduardo Ochoa, arpista y productor musical, el talento de estos jóvenes se ha convertido en embajador de nuestras raíces a través de las redes sociales. Gracias a sus magistrales interpretaciones, han encontrado en las plataformas digitales un escenario para proyectar la riqueza sonora de Venezuela, reivindicando los ritmos, las melodías y las tradiciones que forman parte de nuestro patrimonio musical.
Cada interpretación se convierte en una invitación a reencontrarnos con lo nuestro: con la fuerza del folclore, la belleza de nuestras composiciones y el sentimiento que caracteriza a la música venezolana. Su trabajo no solo evidencia sus extraordinarias condiciones artísticas, sino también su compromiso con una herencia cultural que merece ser conocida, valorada y transmitida a las nuevas generaciones.
Y no solamente cantan, también son intérpretes de instrumentos musicales de manera magistral, apoyados por sus padres, que los acompañan para continuar por el camino del éxito.
En tiempos en los que las redes sociales marcan nuevas formas de comunicación, estos jóvenes han sabido aprovechar su alcance para convertir el talento en una ventana de identidad nacional. Sus interpretaciones trascienden el entretenimiento y se transforman en un homenaje a Venezuela, a sus compositores y a la evocación musical de un pueblo que encuentra en sus canciones recuerdos, haciendo sentir a los venezolanos orgullosos de sus raíces.
Sus sueños son darse a conocer a nivel mundial, llevar la música venezolana más allá de las fronteras del país y demostrar con la misma pasión que un país entero puede expresarse con sus melodías. Porque cuando la música venezolana se interpreta con excelencia y sentimiento, no solo se escucha: se siente, se reconoce y se lleva en el corazón.
Su talento es una muestra de que el futuro de nuestra música está en buenas manos y de que Venezuela continúa teniendo voces e intérpretes capaces de emocionar al mundo con el sonido inconfundible de su identidad.
Pronto estarán en el aniversario de Fedecámaras.
Por: Nota de prensa / Foto: Cortesía

