
La Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) alertó sobre la creciente inquietud entre los agricultores ante la falta de claridad sobre las condiciones de comercialización de la próxima cosecha de maíz. Aunque las proyecciones agronómicas para el ciclo actual son favorables, el gremio sostiene que persiste una incertidumbre profunda sobre el precio que recibirán los productores, un punto que consideran decisivo para la viabilidad del sector.
Berno Stanic, director de Fedeagro, explicó que este año el panorama en el campo es distinto al del ciclo anterior. Los agricultores lograron establecer los lotes previstos, incluso con un incremento en el área de siembra, gracias a una planificación anticipada y a condiciones climáticas más favorables. Según dijo, los rendimientos prometen ser altos porque los productores prepararon maquinaria, insumos y logística con suficiente antelación para aprovechar la ventana óptima de siembra, replica Finanzas Digital.
Sin embargo, Stanic advirtió que el optimismo técnico contrasta con la preocupación comercial. Recordó que en ciclos anteriores, cuando la producción fue abundante, los precios pagados por la agroindustria resultaron insuficientes. “En años anteriores, cuando el campo premia con kilos, la agroindustria castiga con precio”, afirmó, señalando que este es el principal motivo de alarma entre los agricultores.
Con la cosecha prevista para septiembre, Fedeagro llamó a la agroindustria a valorar el esfuerzo del sector primario y a evitar una relación de confrontación. Stanic pidió que los empresarios “vean con buenos ojos al agricultor”, lo reconozcan como proveedor esencial de materia prima y como parte integral de la cadena agroalimentaria. A su juicio, una relación más cooperativa podría traducirse en mejores resultados para todo el circuito productivo.
El representante gremial destacó que existe desde hace años una buena articulación entre los programas de financiamiento y los productores, una sinergia que ha permitido sostener la actividad agrícola en momentos complejos. Por ello, expresó confianza en que la agroindustria nacional acompañe el proceso y contribuya a devolver la rentabilidad que —según Fedeagro— el productor ha perdido.
Stanic concluyó que el éxito del circuito agroalimentario dependerá de sincronizar esfuerzos entre campo e industria para garantizar que el maíz llegue al consumidor final como un producto terminado de calidad, sin afectar negativamente a ninguno de los eslabones de la cadena.
Por: Agencia

