
Elianta Quintero, describe en entrevió los angustiantes momentos bajo los escombros y del rescate: «Cuando yo estaba debajo de esos escombros totalmente oscuras, con muy poco oxígeno, hubo un momento en el que nos empezaron a pisar, que grité que estábamos debajo de los escombros, y alguien nos escuchó y dijo, ´Por allí no pasen, que hay gente debajo´», dice Quintero.
La periodista relata que en ese momento de desesperación solo pudo dejar todo en manos de Dios. «Yo no sabía lo que iba a pasar, pero yo me puse en sus manos, le dije a él, se tú y van a ser tus fuerzas y no las mías«.
El momento pasó como una película en su cabeza. Un segundo antes estaba viendo a Rubby Pérez en el escenario y al otro estaba aplastada bajo los escombros. «Cuando quitan el primer escombro y vi la luz fue como volver a nacer», cuenta la periodista.
El accidente dejó alrededor de 180 heridos y 236 fallecidos, entre los que se encontraba el cantante Rubby Pérez, la voz más alta del Merengue y otras figuras públicas como los exbeisbolistas de las Grandes Ligas de Béisbol Octavio Dotel y Tony Blanco.
javascript:false
Proceso de recuperación y la culpa del superviviente
Para ella esto cambió su vida radicalmente: «La Elianta que entró a la discoteca no fue la misma que salió de los escombros. La recuperación no ha sido fácil».
La parte más difícil de su proceso fue salir de su cuarto, relata: «Duré un mes en cama, no podía levantarme por las lesiones a nivel de las piernas y la cadera, pero más allá de eso, en mi cuarto me sentía en zona segura, no quería ir ni a la sala».
Aún hoy, Elianta comenta que evita las salidas nocturnas y las discotecas y que el más leve accidente la altera.«Estoy muy acompañada, pero reintegrarme a mi trabajo en horario nocturno fue difícil. He dejado de hacer vida nocturna, cosas muy puntuales», dice.
Actualmente cuenta con ayuda psicológica y emocional, para lidiar con el trauma que le generó el accidente.
La periodista aprovecha para hablar de la culpa del superviviente. «Es algo de lo que nadie habla. Porque cuando tú sobrevives a una catástrofe de esta magnitud, tus sentimientos se parten entre la gratitud por estar vivo y el duelo. Es una lucha interna en la que te preguntas ¿por qué yo y no otro? y tengo que repeterime que la vida no es un premio ni la muerte un castigo».
Elianta recuerda la tragedia como un hecho sin precedentes que tocó no solamente el corazón y la fibra del dominicano, sino las fibras del mundo entero.
«Nos corresponde es no mirarlo desde la herida abierta, sino trabajar para cicatrizarla y que eso sirva de memoria de lo que un día pasó por tu vida y te la transformó para siempre«.
Un año después del colapso del techo de la discoteca Jet Set en República Dominicana, la periodista Elianta Quintero relata su experiencia como sobreviviente de la tragedia.
Elianta Quintero, describe en entrevista para Shirley Radio los angustiantes momentos bajo los escombros y del rescate: «Cuando yo estaba debajo de esos escombros totalmente oscuras, con muy poco oxígeno, hubo un momento en el que nos empezaron a pisar, que grité que estábamos debajo de los escombros, y alguien nos escuchó y dijo, ´Por allí no pasen, que hay gente debajo´», dice Quintero, reseñó Unión Radio.
La periodista relata que en ese momento de desesperación solo pudo dejar todo en manos de Dios. «Yo no sabía lo que iba a pasar, pero yo me puse en sus manos, le dije a él, se tú y van a ser tus fuerzas y no las mías«.
El momento pasó como una película en su cabeza. Un segundo antes estaba viendo a Rubby Pérez en el escenario y al otro estaba aplastada bajo los escombros. «Cuando quitan el primer escombro y vi la luz fue como volver a nacer», cuenta la periodista.
El accidente dejó alrededor de 180 heridos y 236 fallecidos, entre los que se encontraba el cantante Rubby Pérez, la voz más alta del Merengue y otras figuras públicas como los exbeisbolistas de las Grandes Ligas de Béisbol Octavio Dotel y Tony Blanco.
Proceso de recuperación y la culpa del superviviente
Para ella esto cambió su vida radicalmente: «La Elianta que entró a la discoteca no fue la misma que salió de los escombros. La recuperación no ha sido fácil».
La parte más difícil de su proceso fue salir de su cuarto, relata: «Duré un mes en cama, no podía levantarme por las lesiones a nivel de las piernas y la cadera, pero más allá de eso, en mi cuarto me sentía en zona segura, no quería ir ni a la sala».
Aún hoy, Elianta comenta que evita las salidas nocturnas y las discotecas y que el más leve accidente la altera. «Estoy muy acompañada, pero reintegrarme a mi trabajo en horario nocturno fue difícil. He dejado de hacer vida nocturna, cosas muy puntuales», dice.
Actualmente cuenta con ayuda psicológica y emocional, para lidiar con el trauma que le generó el accidente.
La periodista aprovecha para hablar de la culpa del superviviente. «Es algo de lo que nadie habla. Porque cuando tú sobrevives a una catástrofe de esta magnitud, tus sentimientos se parten entre la gratitud por estar vivo y el duelo. Es una lucha interna en la que te preguntas ¿por qué yo y no otro? y tengo que repeterime que la vida no es un premio ni la muerte un castigo».
Elianta recuerda la tragedia como un hecho sin precedentes que tocó no solamente el corazón y la fibra del dominicano, sino las fibras del mundo entero.
«Nos corresponde es no mirarlo desde la herida abierta, sino trabajar para cicatrizarla y que eso sirva de memoria de lo que un día pasó por tu vida y te la transformó para siempre«.
Por Agencia

