El retablo bendito de la Chinita viajó como refugio de la diáspora zuliana
Este 31 de octubre, el cielo se llenará de oraciones chiquinquireñas desde todas las latitudes. Los cánticos de la solemne misa estarán acompañados por ese pueblo que bordea su ermita y por quienes espiritualmente le acompañarán para agradecerle tanto amor y desvelo por cada hijo que hoy está ausente, pero a quienes siempre llevará en sus brazos.
Lo que durante años fue una vivencia íntima del Zulia, hoy se desborda en el mundo como la gran devoción a Nuestra Señora de Chiquinquirá. Cada marabino que emigró llevó consigo la sagrada imagen —en una estampita o en un bendito retablo— como refugio, fe y compañía en sus sueños y proyectos. En Chile, esta devoción echó raíces en 2015 a través de la Parroquia Latinoamericana, donde se constituyó la "Comunidad Chiquinquireña" para difundir la f...


















































