La iglesia San Pablo Apóstol de La Puerta, un lugar importante en la cultura y tradición del estado Trujillo, este viernes fue testigo de la escenificación de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, con la realización de un Vía Crucis viviente, como parte de las actividades desarrolladas en la Semana Mayor.
“El santo Vía Crucis es el evangelio de Jesús y no solamente el evangelio de Jesús es la palabra, sino también la acción, por lo que él pasó, todos los tormentos, las críticas, las murmuraciones”, explicó en entrevista el Padre Gildardo Villarreal, párroco de la iglesia San Pablo Apóstol de la Puerta, ubicada en Trujillo.
Jean Carmona, director de la organización del Vía Crucis viviente, narró a Foco Informativo que es una actividad que realizan hace siete años, con el mismo elenco año tras año interpretando a personajes de suma importancia para la humanidad.
Resaltó que la preparación es de alrededor de seis meses, ensayando arduamente para representar de la mejor manera cada parte del recorrido de Jesucristo hasta su resurrección. El cual es importante destacar que desarrollan día por día, siendo hoy el momento de escenificar la crucifixión.
Asimismo, Carmona expresó lo felices que se sienten por un año más de la espiritual tradición.
El Vía Crucis, o Camino de la Cruz
El Vía Crucis, o Camino de la Cruz, es una práctica de espiritualidad cristiana que conmemora el sufrimiento y la pasión de Jesucristo desde su condena hasta su crucifixión y sepultura, como parte de la misión encomendada por el Padre Celestial. Se compone de 14 estaciones que representan distintos eventos de este recorrido.
En torno a esto el Pbro. Villarreal explicó que, “vamos a atravesar turbulencias, problemas, dificultades, el hambre, las enfermedades, que es parte también para uno purificarse, aprendes de Jesús que se cayó, se levantó, y al final muere, pero también la muerte ha sido vencida por la victoria y la resurrección. Este Vía Crucis nos enseña a caminar con Cristo, a cargar la cruz de nuestros días y a morir para después resucitar”.
Su origen se remonta a la tradición de los peregrinos que visitaban Jerusalén en la Edad Media para seguir el camino que Jesús recorrió. Con el tiempo, esta devoción se fue adaptando y, en el siglo XVIII, la Iglesia católica formalizó las estaciones del Vía Crucis, permitiendo que cristianos de todo el mundo lo practiquen sin necesidad de viajar a Tierra Santa.
Es una forma de meditación y reflexión sobre el sacrificio de Jesús y el significado del sufrimiento en la vida de los creyentes.
Por: Yorgelis Labarca / Fotos: Lizaura Noriega





