
El Zulia volvió a latir al ritmo del vallenato más puro y nostálgico gracias a la triunfal gira de Jean Carlos Centeno, titulada «Todas son mías: Mi historia musical», los marabinos se unieron junto a ellos en una sola voz para demostrar que, cuando el talento es genuino, el tiempo no pasa en vano y las canciones se convierten en himnos eternos.

Pasada las 10.00 de la noche, el Palacio de Eventos rompió fuegos con una sorpresa muy aplaudida, la joven cantautora venezolana Ámbar García subió al escenario con un elegante vestido plateado, ajustado al cuerpo, para dejar claro que el relevo musical femenino viene pisando fuerte. Con una frescura desbordante, una voz que llenaba cada rincón del recinto y una propuesta muy bien lograda, Ámbar se metió al público en el bolsillo desde los primeros acordes, preparando el ambiente perfecto para lo que sería una velada inolvidable.


Cuando llegó el turno del protagonista, justo a las 12.00 de la media noche, la emoción se desbordó por completo. De la mano de su acordeonero Ronal Urbina, Jean Carlos Centeno llegó, no para dar un concierto común; si no para regalar un viaje en el tiempo de más de 30 años de carrera artística.


Cada clásico interpretado fue un golpe directo a la memoria colectiva de varias generaciones que corearon, bailaron, rieron y hasta suspiraron con letras que ya forman parte de la banda sonora de sus vidas.

Recordó a las víctimas de los terremotos
La velada estuvo marcada por profundos momentos de reflexión y empatía. Durante el concierto, Centeno hizo una pausa especial para recordar a las víctimas de los terremotos en Venezuela, reflexionando sobre la dualidad de llevar entretenimiento en momentos de dolor nacional.
«Este concierto tuvo una pausa, por respeto a las víctimas de los terremotos, por muchas circunstancias que me llevaban a pensar por qué si ibas a llevar alegría un ratico si toda una Venezuela triste, luego pensé mejor llevamos un poquito de alegría, pero hoy ustedes me alegraron 33 años de vida artística, vine a cantarles con la mitad de voz, resfriado, pero contento», dijo.

La noche desató la euforia colectiva cuando se unieron al escenario Jorge Celedón y Felipe Peláez, conformando una junta estelar e histórica. Los tres máximos exponentes del género hicieron vibrar a un recinto con entradas agotadas, vistiendo llamativas chaquetas y pantalones de la NASA y avivando la nostalgia al recordar la emblemática etapa del Binomio de Oro, todo un engranaje perfecto para crear una noche inolvidable para los amantes de vallenato.




Cuando el reloj marcaba casi las 4.00 de la madrugada de este domingo, el dúo conformado por Centeno, quien vestía una camiseta de las Águilas del Zulia, junto a Celedón se prepararon para despedirse de una noche maravillosa, no sin antes complacer al publico presente con el tema que los catapultó al éxito, «Un Osito Dormilón».



Maracaibo vivió más que un show, un reencuentro íntimo entre esos ídolos y la gente, donde quedó comprobado que el cariño del público zuliano hacia ese genero musical sigue intacto y más vivo que nunca.
Por Lizaura Noriega

