
La tormenta tropical Kiko se formó en el océano Pacífico oriental a más de 1.680 kilómetros (1.045 millas) al oeste-suroeste de la punta sur de Baja California, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC). El NHC anunció que Kiko se organiza como el undécimo sistema nombrado en la región durante la temporada de 2025, sin que represente, hasta este momento, peligro para ninguna zona costera.
Las observaciones meteorológicas más recientes registraron vientos máximos sostenidos de 65 km/h (40 mph) en el centro del sistema. El NHC ubicó su velocidad de desplazamiento en 15 km/h (9 mph) con dirección oeste. “Se espera un fortalecimiento durante los próximos días, y el sistema se pronostica que se convertirá en huracán el martes”, comunicó el NHC, reseñó Infobae.
No hubo emisión de alertas ni advertencias para localidades de tierra firme. Las autoridades estadounidenses explicaron que el fenómeno se mantiene sobre el océano, lejos de costas habitadas, y se desplaza en línea recta oeste, una trayectoria habitual para los ciclones formados en esta cuenca del Pacífico oriental.
Datos meteorológicos de Kiko
El Centro Nacional de Huracanes destacó que el proceso de intensificación es seguido de cerca por equipos meteorológicos debido a la posibilidad de aumento en los vientos máximos sostenidos y cambios súbitos de trayectoria. Las definiciones oficiales distinguen entre tormenta tropical y huracán por los valores de velocidad del viento: entre 63 km/h (39 mph) y 117 km/h (73 mph) para la tormenta tropical, y desde 119 km/h (74 mph) para los huracanes.
La localización de Kiko también se determinó por la distancia respecto a la ciudad de Honolulú: el fenómeno se encontraba a unos 3.748 kilómetros (2.329 millas) al este, subrayando que, por el momento, los efectos del sistema solo se producen en el mar abierto. El monitoreo mediante imágenes satelitales permite analizar la fuerza, el tamaño y la estructura del ciclón, detalles fundamentales para anticipar su desarrollo.
El NHC subraya que los avances en los modelos de pronóstico han permitido mejores estimaciones sobre la trayectoria de estos sistemas, aunque prever su intensidad sigue representando un reto. Los especialistas continúan la observación del sistema para detectar cualquier variación inesperada en su fuerza o ruta.
Por Agencia

