La desesperación de los migrantes supera el miedo en la frontera sur de EEUU
Selvin Allende está agotado. Con su niña de un año en los hombros y su esposa embarazada, acaban de cruzar el río Grande desde la ciudad mexicana de Piedras Negras hasta Eagle Pass, en Texas. Una travesía peligrosa que miles de migrantes emprenden cada año buscando un futuro mejor.
"He pasado miedo por mi hija en el río. Me siento cansado, derrotado, pero con el sueño de trabajar si los servicios migratorios nos escuchan con corazón", dice este guatemalteco de unos 30 años.
La familia dejó su casa en Honduras por la delincuencia y la falta de trabajo, e hizo un largo viaje en tren y a pie para llegar hasta aquí.
Junto a él, su esposa camina con un gesto de dolor, los ojos entornados, hacia la Patrulla Fronteriza que los espera bajo uno de los dos puentes que unen México y Estados ...
















