Venezuela, donde ser idiota está de moda
Cuando el 50 por ciento de la población de un país decide renunciar a sus derechos políticos, está condenado al fracaso como sociedad. No hay manera de que la sociedad civil, por sí sola, motorice cambios ni alcance objetivos colectivos si no avanza en la organización social, que involucra al Gobierno e instituciones soberanas que regulan la vida en comunidad.
Elegir y ser elegido, militancia y libertades políticas, remoción y revocatoria, demandar rendición de cuentas y referendo son algunos de estos derechos, que a su vez se convierten en el arma más letal que tiene cada individuo para velar por el buen desarrollo de las prácticas de Gobierno.
A menor participación política ciudadana, mayores son las posibilidades de que un Gobierno se desvirtúe de su función básica, de que un Esta...









