La libertad no espera por el cálculo político
Es fácil criticar desde la comodidad de un micrófono o un teclado —sobre todo desde Miami, Madrid o Bogotá—, pero es imposible hacerlo frente a los ojos de una madre que vuelve a abrazar a su hijo, frente a quien se reencuentra con su pareja, o ante la felicidad de un niño que siente de nuevo el calor de sus padres.
La reciente Ley de Amnistía ha levantado voces desde el extremismo radical; sectores a los que nada les parece suficiente si no encaja en su guion de conflicto perpetuo. Calificar este avance como "la peor ley" no es un análisis jurídico, es un acto de mezquindad política.
Quienes así hablan parecen haber olvidado que la política debe servir a la gente, no servirse de su sufrimiento para mantener protagonismos caducos.
La política del "todo o nada" solo nos ha dejad...



