Crece el impulso por un diagnóstico de autismo profundo ante necesidades de por vida
Connor Murphy caminaba en círculos alrededor de su papá, luego se dejaba caer en el piso de la cocina, se levantaba y volvía a caminar en círculos.
Su papá convirtió el comportamiento repetitivo del niño de 9 años en una oportunidad para conectar. Matthew Murphy le preguntó: “¿Quieres que te levante?”, mientras lo alzaba, le hacía cosquillas y giraba con su hijo.
Momentos espontáneos como ese son comunes en el hogar de los Murphy, que gira en torno a las necesidades de Connor y su hermano gemelo Ronan, quienes tienen autismo profundo.
“Van a necesitar cuidados las 24 horas, los 7 días de la semana, por el resto de sus vidas”, afirmó su padre. “La vida será un desafío para ellos, y tenemos que prepararlos lo mejor que podamos”.
Las tasas de autismo en Estados Unidos han ido en a...


















































