La Finalissima se tiñe de albiceleste
Argentina la quería más y la tuvo. La marea de aficionados sudamericanos tiñeron de albiceleste un Estadio Wembley del que se fueron contentos con su selección, campeona de la nueva Finalissima, gracias a una goleada 0-3 que certificó sobre el final Paulo Dybala.
Los de Lionel Scaloni merecieron el título y lo lograron con un triunfo sólido ante una Italia aún deprimida por la no clasificación para el Mundial. La ocasión para resarcirse, para espantar la vergüenza de faltar a otra Copa del Mundo, fue desperdiciada por el equipo de Roberto Mancini, que nunca se tomó en serio el compromiso en Wembley, reseña EFE.
Mucha más concentrada estuvo Argentina, que se comprometió para demostrar que puede ganar y competir contra los equipos europeos. Lo pasó por encima. Le robó la posesión y bomba...


















































