El corrido del tirano
Al igual que Juan Charrasqueado, que “no lo dejaron montar en su caballo porque una bala atravesó su corazón”, al líder supremo de Irán, Alí Jamenei, no lo dejaron tomar un té porque una bomba atravesó su malvado corazón. El corrido de Juan Charrasqueado es claro para ilustrar la muerte de quien por más de cuatro décadas gobernó con mano dura Irán. La analogía no es caprichosa, en la cultura popular el personaje de la ranchera mexicana representa al hombre que, creyéndose dueño de vidas y destinos, termina siendo alcanzado por el mismo destino de violencia que él mismo ayudó a labrar.
Jamenei no fue solo un líder religioso, como se ha tratado de hacer ver, fue el arquitecto de una estructura de opresión y muerte que se extendió por cuarenta años. Bajo su mirada fría y perversa, Ir...

