
El director adjunto del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias forenses, Sinuhé Villalobos, precisó los protocolos técnicos ejecutados para coordinar la identificación de las víctimas mortales y coordinar su traslado e indicó que hay un sitio especial, donde la persona que no haya encontrado a su familiar puede acceder a fotos para buscarlo e identificarlo.
“No es agradable pero no hay otra forma”, expresó.
Explicó que a cada cadáver cuando ingresa se le otorga un número “a mano y, si ingresa no identificado, entonces esa persona va a las fotos y comienza a ver una por una hasta que definitivamente lo identifica y con el número se busca dónde está el cuerpo”.
Agregó que después se hace el otro trabajo antropológico u odontológico “si es necesario o no porque el familiar lo identifica de una manera fehaciente”.
“Una vez que se le hace el certificado de defunción entonces el familiar va al registro, el registro le da el acta y con eso el familiar decide dónde se va a inhumar que la gente conoce como dónde se va a enterrar”, destacó.
En entrevista realizada para el canal del Estado Venezolana de Televisión, Villalobos, añadió que como en La Guaira no había un cementerio con tanta capacidad “ se decidió que lo más cercano era uno que se llama La Esperanza que está en Carayaca y ahí se comenzaron a hacer las fosas, cada una es individual. Cada cuerpo está está dentro de la bolsa de cadáver con su número y esa bolsa está dentro de una urna y se colocó el nombre”.
Aclaró que las autoridades no han realizado inhumaciones de cuerpos que ya estén plenamente identificados, explicando que han sido los propios familiares quienes deciden el lugar del sepelio por razones de cercanía geográfica, trasladando algunos restos hacia el sur o el este de la región.
Asimismo, destacó que las empresas funerarias, incluyendo las del sector privado, se han sumado al apoyo institucional ofreciendo servicios de entierro y cremación de forma gratuita.

