
Llegar al hogar de Rafael Ramírez Colina, exalcalde de Maracaibo, es entrar a un sitio tranquilo, limpio y ordenado. Cerca de la sala está una repisa dedicada especialmente a enaltecer la fe católica, reforzada tras estar detenido durante 567 días, tanto en el Helicoide, junto a otros presos políticos, como en su casa.
Ramírez recibe, junto a su esposa, al equipo de Foco Informativo con su característica sonrisa y su fuerte acento zuliano. Viste sencillo, como siempre: una camisa celeste, jeans y zapatos deportivos. Ya sentado en la sala, conversa sobre diferentes temas para ponerse al día con los miembros de la prensa, a quienes conoce bien por los balances que hacía cada lunes sobre el estado del municipio.
Acabada la conversación, inicia la entrevista, pero el semblante es el mismo: relajado y destendido. La primera pregunta es sobre su experiencia en prisión y lo que encontró cuando regresó a Maracaibo al cumplir parte de su condena en el hogar. Explicó que la cárcel dejó tres enseñanzas.
“La primera de ellas es la creencia en Dios. El afianzamiento a creer en Dios como el todopoderoso que te puede sacar de estas situaciones y de que siempre te acompaña. Hubo un momento en que yo soñé que a mí me arropaba Jesús de la Misericordia y yo recuerdo que yo dije: ‘¡Ay, ya me arropó Jesús de la Misericordia! Voy a estar protegido’. Eso fue antes del proceso electoral y la verdad es que el sueño era premonitorio para decirme: ‘Cuando estés en la peor situación,yo te voy a proteger’, porque todo empezó después de que me agarran el 1 de octubre. Entonces, lo que yo puedo decir que uno aprende es que la creencia de Dios y saber que hay un ser superior que está pendiente de uno”, comentó el exalcalde.
La segunda enseñanza es el valor de lo simple. Explica que antes su hija pedía dormir algunas noches con nosotros (él y su esposa), pero ella tenía su propio cuarto, por lo que Ramírez no la complacía.
“Yo me fui; la hija mía tenía 9 años y entonces. Cuando estás preso, tú no sabes si eso lo vas a volver a repetir, no sabes si vas a salir y, como no sabes nada, extrañas demasiado. Eso que es el valor de lo simple: acostarte con la hija tuya, arroparla, quedarte ahí un ratico, esperar que termine de dormirse y automáticamente hacer lo que te corresponde”, dice.
Lo tercero es que conoció muchas personas con diferentes visiones de la vida políticas, religiosas, personales, regionales, porque todos eran de diferentes estados por lo que tuvo una mejor aproximación de lo grande que es el país y de la lucha que dan todos por lo lograr un «cambio político».

“En esa lucha tú también aprendes a ver matices de cosas que a lo mejor para ti eran sine qua non y resulta que después te das cuenta de que pueden ser matizados, pueden ser más grises que blancos o negros”, comenta.
Recuerda que en esos momentos de ansiedad o pánico dentro de la celda, la oración a través del rosario y la necesidad de ver a sus hijos otra vez eran las dos cosas de donde sacaba la fuerza necesaria para aguantar el encierro.
“Recuerdo que conté todos los diferentes problemas de salud que me ocurrieron: un dolor de muela, otro de oído, cuatro diarreas, cinco gripes, de las cuales dos estoy seguro eran COVID, tres crisis hipertensivas y un estado que yo no puedo definir si era ansioso o de pánico. Estaba en la litera y hubo un momento en que sentía que no podía respirar, y entonces agarré el rosario, y cuando empiezo a pasar las cuentas, automáticamente entré en una paz que hizo que me relajara. Y lo otro fue el deseo absoluto de volver a ver a mis hijos”, evoca el político zuliano.
Casa por cárcel
Ramírez cuenta que, tras 335 días, es llamado un viernes en la noche a la oficina del director junto a Pedro Guanipa y David Barroso. En un punto del trayecto, pasa por un espacio libre en el que ve por primera vez en casi un año la noche, pues solo lo dejaban salir a hacer ejercicios en el día.
“Nos dicen, mire que lo van a trasladar para Maracaibo, va en arresto domiciliario, le van a sustituir la medida”, recuerda el político opositor, que además explica que en un primer momento pensó que lo iban a trasladar en avión igual que como lo llevaron a Caracas, pero no fue así. “Todo ese viaje de 12 horas lo haces esposado”.
Una vez en su casa, le es asignada la custodia tanto adentro como fuera de su casa y allí encuentra a su hija más grande y a su hijo graduado de bachiller. “Era como un choque de emociones: la alegría de estar otra vez en tu casa, pero también encontrándote que tú tuviste la vida paralizada mientras la vida continuó para todo el mundo, y esas son cosas que te van quedando como experiencias”.
El bien superior por encima de la política y de los partidos
Cuando Rafael Ramírez fue detenido, Primero Justicia (PJ) vivía momentos de tensión debido a diferentes posturas sobre si participar en los diferentes procesos electorales del año pasado Eso conllevó la división de la tolda amarilla y originó el movimiento Unión y Cambio, donde convergen los ahora diputados Enrique Capriles y Tomás Gunipa, ambos fundadores del partido justiciero.
Al respecto, Ramírez explicó en primera instancia que la formación justiciera es algo que se lleva por el tiempo que pasó en PJ; sin embargo, aclaró que al salir lo hizo para reencontrarse con la gente, pues a su parecer una de las cosas que la clase política venezolana debe entender es que el liderazgo “tiene que ser mucho más grande” de lo que está exigiendo la ciudadanía.

“La discusión ahorita dejó de ser partidista; la gente quiere un cambio y quiere a sus líderes junto a la gente para lograr ese cambio. Yo estoy en un proceso de reencuentro con todo el mundo. Creo que el debate político partidista va a llegar. (…) Creo que ahorita la gente no está interesada en el debate político partidista; lo que quiere es resolver lo urgente y lo importante. Si tú me preguntas qué es lo urgente, te diría resolver el problema de la electricidad y qué es lo importante: que llegue la elección que nosotros necesitamos para que haya el cambio político”, especifica.
Estima que hay que enfatizar los esfuerzos por la unidad de todos los factores políticos porque, en la medida en que trabajen todos los factores políticos en un mismo fin, se construirá el cambio que quiere el 80 por ciento del país.
“Es ahí en donde tenemos que tener el foco, si nosotros empezamos ahorita de quién es el candidato de qué o quién es el aspirante de qué organización o en qué organización estás tú o en qué organización estoy yo, eso lo único que va a hacer es desviar la atención de lo urgente que son nuestros servicios públicos y las necesidades de la gente y lo importante que es el cambio político que la elección quiere y necesita”, puntualizó.
A todo eso, Ramírez es creyente en la participación, esté dada o no las condiciones políticas para hacerlo, pues a su juicio el país no vive una democracia plena.
“Yo sigo creyendo en la participación como el mecanismo porque ni tengo fuerza para ser otro, es decir, no creo en la lucha armada, no tengo capacidades para llevar esa lucha de esa manera, no creo que exista un mecanismo más evolutivo que la participación ciudadana para que la gente escoja a su gobernante, entonces yo siempre voy a creer en la participación como el mecanismo idóneo para dirimir las diferencias”, enfatiza.
Esa búsqueda de unidad se traduce con reencuentros personales con el exgobernador Manuel Rosales, con quien sostuvo un par de encuentros personales, pero también con otros actores políticos con los que estuvo preso y con Juan Pablo Guanipa, con quien mantuvo conversaciones vía telefónica, pues por dificultades de agenda aún no concretan una reunión personal.
También aprovecha este punto de la entrevista para pedir por la libertad plena de Perkins Rocha, con quien estuvo en el Helicoide y mantiene un estrecho contacto para saber sobre su situación; igualmente pidió por José Sánchez Mazuco, Fernando Loaiza, Nabil Malouf y por todos los presos políticos que a lo mejor no conoce también.
Electricidad, un problema que siembra caos en la ciudad
Para Ramírez, la situación en Maracaibo es “caótica” por el problema eléctrico, pues a pesar de que es una ciudad “que aguanta, que tiene emprendedores, con gente talentosa, echada para adelante y con gente que quiere trabajar”, si no tienes la electricidad, no hay forma de que la capital zuliana evolucione.
“Los servicios públicos algunos están, por ejemplo, la recolección (de basura) está bien, yo no tengo esas ideas de que tú no le tienes que reconocer nada a nadie, porque la recolección en este momento de verdad tiene su falla como siempre, es un proceso que está bien, pero sin el servicio público fundamental de cualquier país como es la electricidad, no hay forma de que la ciudad crezca o mejore”, expresó.
Detalla que no es posible tener sitios en la ciudad cinco o seis horas sin electricidad porque no hay un avance ni en lo personal, porque a quien se le va la “luz” en la noche, amanece cansado. Por el contrario, si te va en la mañana o en la tarde, no trabajas ni resuelves cualquier problema que tengan pendiente en algún sitio al que ibas a llegar.
“Yo siempre lo explico con el ejemplo: Me fui y se murió un Papa, colocaron otro, ganamos el Mundial de Béisbol, le dimos la vuelta o pasamos por detrás de la Luna y lo único que no cambió es las seis horas y el racionamiento de luz que tiene el municipio, todo eso pasó mientras yo estuve preso, pero el racionamiento sigue siendo igual”, señaló Ramírez.
El dirigente político cree que, mientras la ciudad no resuelva eso, todo lo demás seguirá en caos porque depende principalmente de que tengas electricidad.
“La cola de la gasolina son porque en la mayoría de las bombas casi nunca hay luz o no tienen plantas para arrancarla, entonces nunca termina la gente de surtir combustible. Ahí está un ejemplo, como sacas más petróleo en el estado Zulia, si no tienes electricidad, la extracción requiere energía, si no tienes electricidad, entonces hasta que no resuelvan el problema eléctrico, todo lo demás es un paño de agua caliente que no va a ir hacia ningún lado”, indicó.
Aspiraciones
Cuestionado sobre sus aspiraciones una vez que su situación jurídica sea la de cualquier ciudadano normal de la República, Ramírez asegura que su primer anhelo es que cambie el país, el Gobierno nacional, que podamos entrar en una fase de futuro y progreso.

“Es hacia allá a donde tenemos que transitar todos lo que queremos un cambio, ese es el primer norte. Quiero ayudar desde mi megáfono, poco o mucho, al número de personas a las que yo les llegue, para que entendamos que esa es la prioridad”, enfatizó.
Finalmente, acotó que una vez que la clase política entienda que el cambio en la nación es la prioridad, seguramente se abrirán los caminos en materia política personal.
“Creo que el futuro político de cada dirigente está en la valoración que tenga la gente; yo me voy con la satisfacción de que cuando me llevaron preso tenía 72 % en las encuestas de aceptación. Eso significa que lo estábamos haciendo bien para ese momento, a pesar de la escasez de recursos. La gente decidirá hacia dónde es que debe uno apuntar, después que se dé el cambio político nacional”, subraya Ramírez, quien puntualiza que siempre va a «acompañar a la gente. Si algunos lo perciben como campaña, pues sí; si el acompañamiento es la solidaridad, que yo es lo que quiero que perciban también. Creo que lo que tiene que hacer un político es siempre estar acompañando a la gente. Mi reto es, después de año y medio de ausencia, regresar a nuestras comunidades, acompañarlas, así como las acompañé antes.
Por: José Manuel Sánchez y Lizaura Noriega / Fotos: Herminio Bejarano

