martes, septiembre 8

Noruegos y la familia real están preparados para el último adiós a Harald V

Los ciudadanos y la familia real de Noruega se preparan para el funeral del miércoles del rey Harald V en Oslo, donde se levantan aún vallas, camiones y operarios van y vienen, se instalan pantallas y aumenta la presencia policial ante las miles de personas que se esperan en las calles de la capital para ver de cerca el cortejo fúnebre y el servicio religioso.

El sol acompañaba hoy buena parte de una jornada de intenso movimiento en el corazón de la capital, mucho mayor al de un día habitual, reseñó EFE.

Los preparativos se suceden alrededor del Palacio Real, la catedral, donde se celebrará el servicio religioso, y en otros puntos del centro, mientras que turistas con maletas, curiosos y periodistas se mezclan con los operarios que trabajan para tener todo listo.

No en vano a partir de las 06.00 hora local (08.00 GMT) se abrirán los controles para poder apostarse a lo largo del recorrido del cortejo fúnebre.

Se han levantado vallas en ambos lados de la avenida que empieza en el Palacio Real y conduce hasta la catedral, el camino por el que será llevado al mediodía el ataúd de Harald V, fallecido hace once días a los 89 años, hasta la catedral de Oslo acompañado por la familia real, algunos miembros de la realeza de otros países, jefes de Estado y primeros ministros, además de representantes de las instituciones noruegas.

A cada pocos metros se erigen columnas decoradas con el monograma real de Harald V, que combina la H de su nombre y el número 5 debajo de la corona real sobre un fondo de color violeta oscuro, el mismo que ha sido colocado a modo de baldaquín en el portal de la catedral.

La familia real acude a la catedral

Familias y curiosos se mezclan en los alrededores de la iglesia con periodistas y obreros. De repente, se abren las puertas y de la catedral salen el rey Haakon VIII, la reina Sonia, la princesa heredera, Ingrid Alexandra, y su hermano el príncipe Sverre Magnus, todos vestidos de luto.

En paralelo empezaban a llegar a Oslo varios invitados extranjeros al aeropuerto y a los hoteles de la capital noruega.

Frente al lujoso Grand Hotel, rodeado de un gran dispositivo de seguridad, medios de comunicación hacen guardia para captar imágenes de los vehículos que entran y salen con miembros de otras casas reales, jefes de Estado y de Gobierno y otros invitados amigos de los reyes de Noruega.

Entre los primeros en llegar figuraban Rosario Nadal de Bulgaria, Alejandro y Catalina de Serbia, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, y la expresidenta de Suiza VIola Amherd.

También se espera en Oslo a los reyes Felipe VI y Letizia y a la reina Sofía de España, entre los representantes de las decenas de casas reales invitadas al funeral.

Los últimos homenajes y despedidas
En algunas vitrinas de los comercios del centro se pueden ver fotografías de Harald V, en un pequeño homenaje al fallecido rey noruego.

Otras personas han decidido acercarse a la capilla ardiente y hacer largas colas para despedirse en persona del monarca.

Unos 7.000 ciudadanos al día han pasado por ella, según explicaron fuentes del Palacio, aguantando esperas de entre dos y tres horas.

En la Plaza Real no han dejado de depositar flores, cartas, dibujos infantiles, fotografías y pequeños recuerdos. Es el caso de Pía, que recuerda al monarca como un rey sensible, cercano y simpático, alguien a quien los noruegos van a echar mucho de menos.

Mañana, dice, será “un día muy triste”.

Cuando se le pregunta por el nuevo reinado de Haakon VIII. Pía no quiere aventurarse.

En una jornada aún marcada por la despedida de Harald V, el futuro parece poder esperar.

Por Agencia