
Tras reencontrarse con su dueña y recibir atención médica durante varios días, el gatito Félix, que sobrevivió 37 días bajo los escombros, murió. Su tutora, la médico veterinaria Gianny D’Amelio, explicó a través de sus redes sociales que el michi sufrió un paro respiratorio debido al grave desgaste físico acumulado durante el tiempo que permaneció atrapado.
«Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de Félix, el valiente gato que permaneció 37 días bajo los escombros en La Guaira. A pesar de los esfuerzos constantes por estabilizarlo, Félix sufrió un paro respiratorio, consecuencia del severo desgaste físico e hídrico acumulado durante más de un mes de atrapamiento. Su cuerpo no resistió la carga que conllevaba una condición tan crítica», dijo la veterinaria, detalla Últimas Noticias.
«Los caminos de la vida y los tiempos de Dios son perfectos, aunque a nuestro entender humano a veces nos cueste aceptarlos. Este pequeño sobrevivió al caos y al dolor para llegar a nuestros brazos, y ese no fue un hecho fortuito. Su propósito divino no era solo el de resistir a la tragedia, sino el de sacarnos lo mejor de nosotros mismos: nos enseñó la urgencia de la compasión, unió a un país entero en torno a la esperanza y nos recordó el valor sagrado de cada vida. Además, Dios, en su infinita misericordia, le regaló un último y hermoso milagro antes de su partida: le dio el tiempo exacto para reencontrarse con su mamá humana, para recibir su último abrazo, escuchar su voz y sentir el calor de su amor en una despedida llena de paz. Ese momento sagrado selló su paso por este mundo, demostrándonos que el amor verdadero trasciende cualquier dolor», dijo en su sentido y conmovedor mensaje en redes.
El rescate milagroso
El edificio donde vivía Francis García con su familia en Catia La Mar colapsó tras el doblete sísmico del 24 de junio. Catorce pisos, cinco bloques, de la A la E. Los bloques A y B cayeron por completo. Era un día feriado; ese día, no estaba en casa. Había viajado a Caracas con su hermana y su sobrino de tres años. En el apartamento quedaron su padre, su madre y sus dos gatos, Félix y Luca. La madre había salido a comprar; el padre se quedó solo dentro del edificio cuando se movió el piso y la vida le cambió a muchos. Durante 37 días buscó a sus dos gatos. Durante esos 37 días mantuvo la esperanza de encontrar con vida a su papá y a sus gatos.
El 31 de julio, rescatistas del grupo de PDVSA localizaron a Félix bajo los escombros. Tuvieron que levantar una losa inmensa para llegar hasta él. Había quedado protegido bajo el soporte metálico de un colchón, sin agua ni comida durante más de un mes.
Llegó con deshidratación severa, desnutrición extrema, varios raspones y lesiones superficiales, dolor generalizado. Lo que se supone que podría tener después de tantos días atrapado. Los veterinarios notaron que, pese al tiempo bajo los escombros, no tenía lesiones por aplastamiento.
Y aquí hay un detalle curioso. Antes del terremoto, Félix era un gato con sobrepeso, de esos panzoncitos, que roba sonrisas con su andar en casa. Esas mismas reservas de grasa fueron, según los médicos, lo que le permitió aguantar tanto tiempo sin comer, por lo que los veterinarios lo calificaron sin rodeos: un verdadero milagro.
Félix tuvo oportunidad de conocer la calidez de un refugio y su equipo médico, de sentir manos amorosas que no lo abandonaron y de saber que, antes de partir, este mundo conoció su nombre y su valor. Pese a su trágico final, su historia quedará grabada como un símbolo inquebrantable de amor por los animales y de que toda vida es importante.
En las redes de su mamá humana, Francis García, compartió una serie de mensajes que recibió de muchos países, lo que da cuenta de que la historia de Félix no solo tocó el corazón de toda Venezuela, sino que traspasó fronteras. En medio del dolor por su partida, la sección de comentarios se convirtió en un inmenso altar de luz donde miles de personas de Argentina, Paraguay, Brasil, España, Portugal, Japón, México, Italia, Uruguay y muchos rincones más enviaron sus oraciones, lágrimas y bendiciones.
Ver cómo un pequeño peludito logró unir a tantos países en un solo sentimiento de empatía y esperanza nos demuestra la grandeza de su misión. Félix no se fue solo: partió acompañado por el amor y la admiración de una comunidad global que jamás lo olvidará.
Por: Agencias / Foto: Cortesía

