
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió este jueves a sus ministros del área económica analizar medidas que permitan mejorar la situación de las deficitarias cuentas públicas, en medio de presiones para que anuncie un ajuste fiscal, informó el ministro de Hacienda, Dario Durigan.
«Vamos a analizar medidas que permitan cumplir el compromiso del presidente de seguir avanzando y mejorando en las reglas fiscales y de aumentar el superávit fiscal del país cada año en los próximos cuatro años», afirmó el ministro, en declaraciones a periodistas.
El titular de Hacienda hizo un resumen de la conversación que Lula tuvo este jueves en el palacio de Alvorada, su residencia oficial, con sus ministros del área económica, sus consejeros y algunos economistas vinculados al oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
El ministro dijo que en la reunión no fueron discutidas medidas fiscales específicas, pero se acordó que los titulares de Hacienda y de Planificación analicen posibles medidas que se presentarán a consideración del mandatario el 18 de noviembre, a su regreso de los viajes que realizará a Turquía, donde asistirá a la COP31, y Filipinas.
También agregó que las posibles medidas también se discutirán con los sectores productivos.
Durigan aclaró igualmente que, pese a admitir la necesidad de mejorar la situación fiscal, Lula dejó claro que cumplirá los compromisos que asumió durante la campaña para las elecciones del 25 de octubre, en las que fue reelegido.
Entre tales promesas destacan nuevos subsidios a los universitarios, el perdón de las deudas de los microempresarios y el transporte gratuito en autobuses los fines de semana, que suponen un aumento de los gastos públicos, así como la prohibición de las apuestas deportivas, lo que reducirá los ingresos fiscales.
«La idea es que mantengamos la calidad en los gastos públicos para que podamos reforzar y privilegiar los compromisos de campaña», afirmó.
De igual manera, añadió que la intención del Gobierno es poder mejorar y reforzar las reglas fiscales vigentes, con una mejoría año tras año de los resultados fiscales primarios, que no incluyen el pago de intereses de la deuda, para poder financiar las políticas públicas «de forma sustentable».
El ministro admitió que las medidas son necesarias para enfrentar los desafíos futuros, entre los que citó las elevadas tasas de intereses del país y la coyuntura internacional negativa provocada por la guerra, su presión sobre los combustibles y la inflación.
Las discusiones del Gobierno se producen en medio de presiones de economistas y del mercado financiero para que el presidente reelegido anuncie medidas de ajuste ante el elevado déficit fiscal del país.
El déficit público en los últimos doce meses equivale al 9,51 % del PIB y una deuda pública que ronda el 83 % del PIB, once puntos más que cuando Lula asumió su tercer mandato.
Según los analistas, el Gobierno necesita poner en marcha un ajuste para cumplir su propia promesa de terminar 2027 sin un saldo negativo primario en las cuentas públicas.
Por: EFE

