
El papa León XIV llegó el martes a Guinea Ecuatorial para la etapa final de su gira africana por cuatro países, en una nación que plantea quizá el desafío diplomático más delicado de este viaje y de su joven pontificado.
Multitudes entusiastas se alinearon en la carretera desde el aeropuerto hasta la ciudad, vitoreando al primer papa que visita el país desde san Juan Pablo II en 1982. León, con su capa roja formal de mozzetta, emocionó a las masas que agitaban banderas al llegar al palacio presidencial en su papamóvil de costados abiertos, indica la nota de AP.
“Hay mucha alegría hoy porque esperamos 44 años para que el papa viniera, después de la visita de Juan Pablo II”, dijo Diosdao Marques, un alto funcionario católico del país. “Es una bendición para el país, esperamos que muchas cosas cambien y profundizaremos nuestra fe”.
La antigua colonia española en la costa occidental africana está gobernada por el presidente que lleva más años en el poder del continente, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de 83 años. Está en el poder desde 1979 y se le acusa de corrupción generalizada y autoritarismo.
El descubrimiento de petróleo mar adentro a mediados de la década de 1990 transformó la economía de Guinea Ecuatorial prácticamente de la noche a la mañana: el petróleo representa ahora casi la mitad de su PIB y más del 90 % de las exportaciones, según el Banco Africano de Desarrollo.
Sin embargo, más de la mitad de los casi 2 millones de habitantes del país vive en la pobreza. Y organizaciones de derechos humanos, entre ellas Human Rights Watch —así como procesos judiciales en Francia y España— han documentado cómo los ingresos han enriquecido a la familia gobernante Obiang en lugar de a la población general.
León ha demostrado en este primer viaje a África como papa que no se andará con rodeos, y la posición de la Iglesia sobre el flagelo de la desigualdad social y la corrupción es clara. Si la escala de León en Camerún sirve de indicio, el mensaje del pontífice en Guinea Ecuatorial podría ser igual de contundente.
León se reunió la semana pasada con el presidente Paul Biya al llegar a Yaundé, Camerún; a sus 93 años, es el líder más longevo del mundo. Al igual que Obiang, Biya también lleva décadas en el poder —desde 1982— y, como Obiang, está acusado de encabezar un gobierno autoritario.
León no se contuvo al colocarse junto a Biya y pronunciar su discurso de llegada en el palacio presidencial.
“Para que prevalezcan la paz y la justicia, deben romperse las cadenas de la corrupción —que desfiguran la autoridad y la despojan de su credibilidad—. Los corazones deben liberarse de una sed idólatra de lucro”, afirmó León.
Un país laico, pero muy católico
Guinea Ecuatorial es oficialmente un país laico, pero la Iglesia católica está en el centro de sus sistemas político y social.
Los líderes eclesiásticos “están muy interconectados intrínsecamente con el gobierno”, señaló Tutu Alicante, un activista radicado en Estados Unidos que dirige el grupo de derechos EG Justice. “En parte se debe al miedo que el gobierno ha inculcado en todos, incluida la Iglesia, y en parte a las ganancias monetarias que la Iglesia obtiene de este gobierno”.
El reverendo Fortunatus Nwachukwu, número dos en la oficina vaticana de evangelización misionera, indicó que la Iglesia católica está presente en espacios civiles difíciles y sabe cómo desenvolverse en ellos para cumplir su misión.
“¿Debe la Iglesia ir a la guerra contra el gobierno? Claro que no. ¿Debe la Iglesia tragárselo todo como si fuera normal? No”, explicó Nwatchukwu. “La Iglesia tiene que seguir predicando la justicia, siempre en defensa de la vida, la dignidad humana y el bien común”.
Eso resulta particularmente difícil en Guinea Ecuatorial, que con alrededor de un 75 % de católicos en su población es uno de los países más católicos de África.
Pero también es uno de los más oprimidos. Además de la corrupción oficial, el gobierno del país enfrenta numerosas acusaciones de acoso, detenciones e intimidación contra opositores políticos, críticos y periodistas.
La corrupción es un problema arraigado
De manera constante, ha figurado entre los 10 países peor ubicados en el índice anual de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, aunque en los últimos años el gobierno ha tomado algunas medidas para mejorar la situación, dijo Samuel Kaninda, asesor regional para África de Transparencia Internacional.
El gobierno aprobó una ley anticorrupción y trabaja para financiar una comisión anticorrupción. Pero la única forma de que esas medidas sean eficaces es que la comisión sea verdaderamente independiente para investigar y que el poder judicial también sea independiente, añadió.
Kaninda manifestó que esperaba que la visita del papa llamara la atención sobre esas carencias y diera esperanza a la población de Guinea Ecuatorial. Incluso si el gobierno aprovecha la visita para presentar una señal de respaldo papal a su mandato, históricamente los viajes de los papas incluso a regímenes autoritarios han terminado siendo una experiencia positiva en términos netos para la gente, sostuvo.
“Existe el riesgo, pero al mismo tiempo vemos más la oportunidad de arrojar más luz sobre muchas más cosas que están ocurriendo allí”, comentó.
Una última parada intensa en un viaje largo
Juliana Bopabote Lopete, madre de 11 hijos que visitaba Malabo desde una aldea a dos horas de distancia para ver al papa, llevaba un vestido nuevo que dijo haber comprado para la ocasión, con el rostro del papa impreso en la tela tradicional.
“Hoy es una gran celebración”, dijo, mientras sus amigas y su esposo cantaban, tocaban panderetas y se balanceaban a su lado. “Necesitas un atuendo especial”.
Como mínimo, la primera visita papal desde la de san Juan Pablo II en 1982 le está dando mucho trabajo a la costurera Tumi Carine, que confecciona vestidos con tela estampada con la imagen de León.
“La llegada del papa nos trajo muchos clientes. Estamos realmente agradecidos por la llegada del papa, así que estamos muy felices”, contó Carine.
León tiene una agenda apretada en Guinea Ecuatorial. Se reunirá con Obiang y luego tiene dos intervenciones: un discurso ante autoridades gubernamentales y diplomáticos, y después otro en la universidad nacional.
Además de celebrar misas, visitará un hospital psiquiátrico y una prisión, y se reunirá con jóvenes y sus familias. Antes de partir el jueves, rezará en un monumento a las víctimas de una explosión ocurrida en 2021 en un cuartel militar en Bata que mató a más de 100 personas. Las explosiones se atribuyeron a la manipulación negligente de dinamita en un cuartel cercano a zonas residenciales.
Por: Agencia

