
El pueblo de Santa Rosa se convirtió, una vez más, en el epicentro de una devoción que no sabe de distancias ni de cansancio. Este lunes 5 de enero, entre el aroma a incienso y el murmullo de miles de oraciones que se elevaban al cielo crepuscular, se vivió uno de los momentos más esperados por los larenses: la solemne Bajada de la imagen de la Divina Pastora.
No fue una tarde cualquiera. El ambiente vibraba con una alegría distinta, esa que solo se siente cuando la «Pastorcita!» deja su nicho habitual para encontrarse, cara a cara, con esa marea de fieles que acude a ella en busca de consuelo, agradecimiento o una bendición para el año que comienza, indica la nota de Noticias Barquisimeto.
Un homenaje a nuestras raíces
La gran sorpresa de la noche, y el comentario obligado de todos los presentes, fue el espectacular atuendo que lució la Madre de Dios. Este año, la Virgen viste un diseño que rinde tributo a la identidad larense: un vestido inspirado en el baile del Tamunangue. Con detalles que evocan la tradición de los sones de negro, la imagen bajó suavemente de su pedestal, simbolizando no solo su papel como intercesora espiritual, sino como guardiana de la cultura y el folclore que corre por las venas de cada barquisimetano.
“Una Iglesia que camina con su gente”
La Eucaristía estuvo presidida por Monseñor Polito Rodríguez Méndez, quien en su homilía recordó la importancia de mantener la unidad y la esperanza. Tras el acto religioso, el momento cumbre llegó: bajo los hombros de sus fieles celadores, la imagen inició su descenso.

El recorrido no se limitó al interior del templo. La Virgen salió a respirar el aire de su pueblo, recorriendo los alrededores de la Plaza Bolívar de Santa Rosa. Los rostros de los devotos lo decían todo: lágrimas de emoción, manos extendidas intentando rozar aunque fuera el aire que la rodeaba y niños alzados en hombros para que vieran, por primera vez o una vez más, a la «Chiquitica«.
Posteriormente, la imagen fue ubicada en su trono provisional a las afueras del Santuario de Santa Rosa de Lima, permitiendo que los fieles pudieran contemplarla de cerca antes de su gran peregrinación número 168 hacia Barquisimeto.
Gaitas para la Reina
La fe también se celebra con música. La noche se vistió de fiesta con la presentación de la agrupación de gaita Nikitao, quienes con un repertorio cargado de sentimiento y alegría, pusieron la banda sonora a una velada mágica. Cada verso dedicado a la Pastora fue coreado por los presentes, transformando la plaza en un solo canto de júbilo.
Este evento marca el inicio de la cuenta regresiva definitiva para el próximo 14 de enero. La Pastora ya bajó, ya está entre nosotros y, como cada año, Barquisimeto se prepara para demostrarle que su fe sigue intacta.
Por: Agencia

