lunes, marzo 9

Inversores estadounidenses preparan su desembarco en Venezuela

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas, anunciado esta semana, ha acelerado un movimiento que ya venía gestándose desde enero: una oleada de inversores estadounidenses organizando viajes a Venezuela para reunirse con figuras políticas y empresariales y evaluar oportunidades en un país que, pese a su prolongada crisis, conserva un peso estratégico innegable en energía y deuda soberana.

Según organizadores y participantes, decenas de gestores de fondos, inversores energéticos y representantes de family offices viajarán en las próximas semanas. Tres visitas separadas están siendo coordinadas por Trans-National Research, con sede en Nueva Jersey; Orinoco Research, una firma boutique de análisis en Caracas; y Signum Global Advisors, cuyo itinerario ya había trascendido parcialmente, indica la nota de Reuters.

Los viajes de Trans-National y Orinoco no habían sido reportados hasta ahora. El renovado interés llega en un momento en que Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y acumula más de 100.000 millones de dólares en deuda pendiente, se ha convertido nuevamente en un punto de atención para inversores dispuestos a asumir riesgo a cambio de acceso temprano.

Un resorte comprimido de oportunidad

Entre quienes planean viajar está Jesse Cole, presidente de Sky Drop Capital. Define el momento actual como “un resorte comprimido de oportunidad”, una metáfora que resume la expectativa de que activos depreciados y sectores paralizados puedan revalorizarse si el entorno político continúa estabilizándose.

Cole conoce bien el terreno: instaló una planta de manufactura en Venezuela en 1998 y se retiró en 2011, tras años de expropiaciones bajo el gobierno de Hugo Chávez que expulsaron a buena parte del capital extranjero. Ahora, desde Miami, asegura estar recibiendo interés de family offices y fondos privados dispuestos a destinar entre 25 y 100 millones de dólares cada uno a proyectos en energía, finanzas y tecnología.

La Venezuela que dejé no creo que sea la Venezuela a la que estoy regresando”, afirma.

La combinación de un giro político inesperado, señales de apertura diplomática y un mercado profundamente deprimido ha devuelto a Venezuela al radar de inversores que durante más de una década la consideraron un territorio prohibido. Los viajes programados buscan medir hasta qué punto ese renovado interés puede traducirse en oportunidades reales en un país que aún enfrenta distorsiones económicas severas y un marco regulatorio incierto.

Por: Agencia