
El presidente de la Sociedad Venezolana de Acuicultura (SVAcuicultura), Eduardo Castillo, destacó recientemente en Fedecámaras Radio que Venezuela ocupa actualmente el décimo lugar como productor de camarones cultivados, un logro alcanzado con esfuerzo y trabajo.
Buena parte de esta industria está concentrada en la costa del Lago de Maracaibo y en el estado Falcón, detalla Banca y Negocios.
Castillo también aseguró que la producción pesquera nacional supera las 300 mil toneladas anuales, de las cuales se exportan cerca de 95 mil toneladas, incluyendo 60 mil toneladas de camarón en el último año.
Además, señaló que la estructura de aranceles representa una oportunidad para Venezuela al mejorar la competitividad de sus precios frente a otros competidores internacionales.
Retos y advertencias para la sostenibilidad
A pesar de los progresos en las ventas externas y el crecimiento del sector, persisten importantes desafíos estructurales. Las regiones costeras enfrentan escasez de combustible, falta de financiamiento y obsolescencia en las flotas. A lo que se suman preocupaciones por la protección del medioambiente.
Desde SVAcuicultura estiman que el sector genera actualmente 14 mil empleos y que, en los últimos 20 años, se han invertido 10 mil millones de dólares en la industria acuícola venezolana, pero ambos indicadores aún resultan escasos para las necesidades y el potencial de este rubro.
Por otro lado, Venezuela enfrenta preocupaciones ambientales crecientes en su sector pesquero y de acuicultura debido a la sobrepesca, la captura de especies juveniles y el uso de artes no selectivas que presionan los ecosistemas marinos, según advierte la FAO en su Perfil de Pesca y Acuicultura de Venezuela (2022) y la organización Provita (2023).
Estas prácticas, unidas a la falta de fiscalización efectiva, amenazan la sostenibilidad de recursos como camarones y especies costeras.
Además, estudios de la Universidad del Zulia (2021) y la WWF Venezuela (2022) señalan que la acuicultura nacional, concentrada en el Lago de Maracaibo, enfrenta problemas por contaminación de hidrocarburos y aguas servidas, sumado al riesgo de afectación de manglares por la expansión de granjas camaroneras.
Voceros del gobierno insisten en que se está transitando hacia una diversificación económica donde el mar juega un rol protagónico.
El camino es largo y lleno de obstáculos, pero la resiliencia de los pescadores y empresarios, sumada al vasto potencial natural de Venezuela, ofrece una esperanza de que el país pueda, efectivamente, consolidar su «economía azul» como un verdadero motor de desarrollo.
Por: Agencias / Foto: Cortesía

