
Para un niño en una zona rural de Colombia, el primer contacto con un grupo armado puede llegar a través de un teléfono. Puede ser un video en TikTok, un mensaje privado o una supuesta oferta de trabajo. También puede ocurrir en la escuela, durante un torneo deportivo o a través de otro compañero.
Así lo documenta un nuevo informe de Human Rights Watch publicado este lunes que expone cómo los grupos armados están recurriendo a esas estrategias para reclutar cada vez más niños, niñas y adolescentes en Colombia, reseñó CNN.
Según el reporte, llamado “Pensé que nunca volvería a ver a mi mamá”, después del acuerdo de paz de 2016 que condujo a la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), otros grupos armados y organizaciones criminales comenzaron a disputar esos territorios, especialmente en zonas rurales.
Un análisis de datos de la Defensoría del Pueblo realizado por HRW encontró que al menos 1.500 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados desde 2021. Más de la mitad de los casos documentados se concentran en el Cauca y casi la mitad corresponde a menores indígenas, aunque los pueblos indígenas representan cerca del 4 % de la población del país, señala HRW. Más del 30 % tenían entre 10 y 14 años.
El informe se basa en 184 entrevistas con funcionarios, trabajadores humanitarios, líderes indígenas y comunitarios y organizaciones de derechos humanos, además de conversaciones con niños y adolescentes que fueron reclutados o estuvieron en riesgo de serlo.
CNN contactó al Gobierno de Colombia para solicitar comentarios sobre los hallazgos y recomendaciones del reporte y espera respuesta.
Del teléfono a las filas de los grupos armados
Las redes sociales se han convertido en una herramienta importante para atraer a los menores. Según datos de la Jurisdicción Especial para la Paz citados por HRW, el 44 % de los niños, niñas y adolescentes reclutados en 2025 fueron captados a través de redes sociales.
Los grupos utilizan plataformas como TikTok y Facebook para difundir contenido que “glorifica” y “normaliza” la vida dentro de sus filas. En los videos aparecen armas, uniformes, dinero y motocicletas que, según HRW, son utilizados para atraer a los menores. También, dice el reporte, publican supuestas ofertas de trabajo y los contactan directamente mediante mensajes privados.
Por Agencia

