miércoles, mayo 27

Fundación LEGO dona $97 millones para llevar el aprendizaje con juego a niños en zonas de conflicto

Los conflictos globales, desde la crisis política de Sudán del Sur hasta la reciente guerra de Estados Unidos con Irán, están poniendo a más niños en riesgo de padecer sufrimientos.

Un par de organizaciones humanitarias quieren asegurarse de que los niños afectados por conflictos reciban financiamiento para una necesidad que a menudo se pasa por alto: la educación. En virtud de un acuerdo anunciado el miércoles, la Fundación LEGO se comprometió a aportar 97 millones de dólares para ampliar programas del Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) que utilizan el juego para ayudar a millones de menores a aprender y recuperarse, refiere la nota de AP.

A los niños que nacen en un conflicto les roban la infancia”, dijo el presidente del IRC, David Miliband, a The Associated Press. “Pero lo extraordinario de los niños es que, si les devuelves un poco de su infancia, la aprovechan al máximo. Y de eso se trata, de devolverles lo mejor de la infancia”.

La colaboración, por cinco años, busca llegar a cinco millones de niños en África Oriental y Oriente Medio. A quiénes se atenderá exactamente irá cambiando a medida que evolucionen los conflictos. La directora ejecutiva de la Fundación LEGO, Sidsel Marie Kristensen, prometió centrarse en quienes estén “en los contextos más desesperados”. Actualmente se considera Etiopía, Líbano, los territorios palestinos, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Uganda.

Kristensen explicó que el marco “verdaderamente ágil” está diseñado para llevar el aprendizaje basado en el juego allí donde más se necesite, en lugar de financiar subvenciones individuales vinculadas a lugares específicos que podrían quedar desactualizadas a medida que los conflictos evolucionan en tiempo real.

En el mundo en el que vivimos ahora, nadie sabe honestamente qué va a pasar mañana o dentro de dos meses”, apuntó Kristensen. “Eso (la flexibilidad) es lo que necesitamos ahora mismo”.

La inversión permitirar incorporar más aulas a un programa dirigido por el IRC llamado PlayMatters, que ofrece capacitación a docentes de niños de 3 a 12 años para integrar lo que denominan “aprendizaje lúdico” en las lecciones. El objetivo no es decirles a los educadores qué deben enseñar, sino ayudar a adaptar sus enseñanzas a las necesidades que surgen en centros que atienden a niños traumatizados por las crisis. Los líderes del programa también actúan como defensores de políticas de financiaciamiento educativo a nivel nacional, trabajando con funcionarios gubernamentales para incorporar sus materiales en el plan de estudios.

Maestra: el “aprendizaje lúdico” reduce el absentismo

En una escuela primaria que atiende a refugiados en el asentamiento de Nakivale, en el oeste de Uganda, una maestra atribuye a PlayMatters la reducción del absentismo. La hermana Kasingye Secunda señaló que la asistencia solía ser un problema. Los docentes hacen lo posible para que los estudiantes “se sientan como en casa”, comentó. Pero muchos no entienden ni el idioma local ni el inglés, en el que se dan las clases.

Los niños aprenden los colores mediante un juego en el que seleccionan mangos, bananas y otras frutas para compartir con sus compañeros de clase. Secunda indicó que ganan confianza con presentaciones en el aula y desarrollan liderazgo al turnarse para guiar a pequeños grupos en las actividades.

A los alumnos les gustan las lecciones”, manifestó. “Tienen ganas de venir a la escuela”.

Desde Etiopía hasta Tanzania, un programa de radio ayuda a los niños a poner nombre a sus emociones mediante episodios en varios idiomas, con personajes que les son culturalmente familiares. El director del proyecto PlayMatters, Martin Omukuba, dijo que están ampliando este tipo de lecciones multimedia distribuidas digitalmente. El programa de radio, por ejemplo, les ayuda a llegar a escuelas en Sudán del Sur que son inaccesibles durante la mitad del año por las inundaciones.

La Fundación LEGO proporciona financiamiento flexible para que el IRC pueda responder a la naturaleza cambiante de los conflictos. El tamaño de una clase de refugiados puede pasar rápidamente de 25 a 150 estudiantes, observó Omukuba, lo que crea nuevas demandas de saneamiento, nutrición u otras necesidades del aula que tradicionalmente no se clasifican como parte de la educación. Omukuba agradeció a la Fundación LEGO por confiar en ellos para redistribuir el dinero de las subvenciones en emergencias.

Primero tenemos que asegurarnos de que los niños estén vivos”, dijo. “Podemos introducir la educación cuando estén estabilizados”.

Los socios colaboraron por primera vez en 2019, cuando la Fundación LEGO comprometió 100 millones de dólares para “Ahlan Simsim”, el programa del IRC y la organización sin fines de lucro Sesame Workshop que ayuda a menores afectados por las crisis de refugiados sirios y rohingya.

Kristensen, quien dirige la fundación corporativa con sede en Dinamarca que financia el desarrollo en la primera infancia, señaló que las donaciones en estos entornos han ido en aumento. La Fundación LEGO anunció recientemente otro acuerdo de 30 millones de dólares con la cooperativa de financiamiento global Co-Impact para apoyar soluciones lideradas localmente a los problemas de aprendizaje y bienestar entre niños afectados por conflictos y crisis.

Quiere que el anuncio del miércoles inspire una mayor colaboración entre gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. “Eso es muy necesario en un mundo en este momento en el que la ayuda al desarrollo está disminuyendo”, afirmó en referencia a los recortes de asistencia internacional de Estados Unidos y de muchos países europeos.

Esos recortes han puesto a prueba la capacidad del sistema humanitario durante el último año. Miliband señaló que, ahora, el brote de ébola en República Democrática del Congo ofrece “una demostración gráfica de la miopía de los recortes de ayuda para actividades que se consideran marginales”. Mencionó programas de saneamiento y lavado de manos en la provincia congoleña de Ituri, donde se concentra la emergencia sanitaria mundial, que perdieron los fondos estadounidenses el año pasado como parte del desmantelamiento del desarrollo internacional por parte del gobierno del presidente Donald Trump.

Advertimos en aquel momento cuál era el riesgo”, aseveró. “Y, tan seguro como que a la noche sigue el día, terminamos con un brote de ébola infradetectado”.

Funcionarios del Comité Internacional de Rescate también consideran el desarrollo en la primera infancia no como un lujo, sino como una intervención necesaria frente al estrés tóxico que altera el desarrollo cerebral y retrasa el aprendizaje.

La educación era una parte infrafinanciada de la respuesta humanitaria incluso antes de que los países ricos recortaran sus presupuestos de ayuda, según Patty McIlreavy, presidenta y directora ejecutiva del Center for Disaster Philanthropy. La asistencia “para salvar vidas” se limitaba de manera demasiado estrecha a “lo que necesitas realmente para mantener el cuerpo con vida”, explicó, una definición que excluía esfuerzos “para mantener la vida”, como la educación de los niños.

Señaló el anuncio del miércoles como un ejemplo para los donantes, que a menudo le preguntan cómo pueden ayudar de verdad en conflictos complejos sin un final claro a la vista.

No es nuestro papel, como filantropía, arreglar lo que está roto en un país”, dijo. “Eso es política. Eso es más grande que nosotros. Pero hay muchísimo que podemos hacer — incluso ofreciendo seis meses o un año de educación”.

Por: Agencia