
Con preocupación y tristeza reflejada en sus rostros, familiares de una de parte de los zulianos detenidos en El Salvador narraron a Foco Informativo como han sido sus días desde que vieron los nombres de sus hijos, sobrinos y nietos en una lista de detenidos, cuando los vieron en videos, en lugar de tenerlos de regreso a suelo venezolano, como ellos les dijeron la última vez que se comunicaron.
“El me llamó el día 15 de marzo, en la mañana. Me dijo, mami, voy para Venezuela, y yo le dije, papá, yo creo que no hay viaje. Entonces, ese día me respondió, no, sí hay, y el día domingo me entero que llegó un avión allá a El Salvador; lo vi en línea, como estaban peladitos y sentados en el suelo. A mi hija casi le dio un paro, a la mayor. Yo traté de aguantarme, el Señor me dio la fuerza, la fortaleza, y estamos confiando y esperando que nos de la respuesta” relató entre lágrimas, Adelsi Fornerino, madre de Wilfredo Mata.
Fornerino explicó que Mata se marchó a Estados Unidos en busca de su hija, a quien su progenitora se llevó hacia ese país, pero al no obtener los resultados deseados firmó su deportación a Venezuela, pero todo resultó diferente a lo previsto. “Nos enteramos de lo que pasó por las noticias”.
El caso de Ana Morales es parecido, ella declaró que su nieto, Roniel Fuenmayor le dijo el 14 de marzo que «firmó para volver», pero después de ese día no se ha podido comunicar de nuevo con el joven de 20 años, quien como los demás, afirman que no tiene antecedentes penales, por el contrario, lo describen como un «muchacho trabajador», que se ganaba la vida transportando pedidos.
“Mira cómo estoy de flaquita, yo sufro del azúcar, eso me está matando”, expresó Morales con la voz entrecortada, añadiendo que ella se encargó de su nieto, tras el fallecimiento de su hija, «él solo me tiene a mí».
Persiguiendo «una mejor vida»
Fidelia Ortega también compartió su experiencia, ella es tía de Félix Ortega, quien partió por la selva del Darién en el año 2023, buscando crear su propio negocio, persiguiendo “una mejor vida”.
Él como Mata y Fuenmayor le dijo a su familia que fue deportado y volvería a Venezuela, pero después leyeron su nombre en la lista publicada el 20 de marzo, posteriormente lo confirmaron en videos, y desde entonces no saben nada de él.
“Ya no tenemos paz. Ha sido muy preocupante saber que él está ahí, en ese lugar. Y que todos los que están ahí, como él, son muchachos trabajadores, porque él es un buen hijo, un buen sobrino, un buen padre”, dijo Ortega.
Cada una de ellas, así como el resto de familiares, esperan poder volver a ver a sus seres queridos, a quienes describen como personas de bien, que no merecen lo que les está pasando, exigen justicia y piden fortaleza para no rendirse ante la lucha que protagonizan desde que todos aquellos connacionales fueron deportados y posteriormente trasladados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador.

Por: Yorgelis Labarca / Fotos: Lizaura Noriega

