
El economista Asdrúbal Oliveros afirmó este miércoles que el flujo de remesas hacia Venezuela registra un aumento paulatino y se sitúa hoy entre los 3.500 y 4.000 millones de dólares anuales. A pesar de la relevancia de estas cifras, el experto advirtió, en entrevista con Román Lozinski para el Circuito Éxito, que la medición precisa de estos recursos es difícil, ya que «más del 90% de las transacciones de las remesas no pasan por el sistema financiero formal».
De acuerdo con las fuentes, este monto equivale aproximadamente a cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. No obstante, Oliveros señaló que este aporte es menor en comparación con otras naciones de la región, pues «hay países centroamericanos donde las remesas representan más de 10 puntos del PIB». El consultor también aclaró que es necesario desmitificar la idea de que el país se sostiene solo por esta vía: la remesa promedio mensual de 80 dólares resulta insuficiente ante una canasta alimentaria que oscila entre los 500 y 600 dólares.
En cuanto a la estabilidad monetaria, Oliveros sostuvo que el foco de atención debe estar en la brecha cambiaria. Para el especialista, el Estado requiere de «una medida que permita reducir la brecha» con el fin de eliminar las distorsiones actuales. Él sugiere que las autoridades deben atender el mercado paralelo mediante diversos mecanismos financieros para otorgar liquidez y cerrar la diferencia entre las tasas de cambio.
El papel de la diáspora trasciende el envío de dinero. Oliveros destacó el potencial del turismo y del capital humano de alto nivel que reside en el exterior como factores para el desarrollo. Aunque solo el 11 % de los venezolanos fuera del país planea un regreso seguro, un 40 % adicional se mantiene a la expectativa y evalúa las condiciones económicas de la nación según los estudios del Observatorio de la Diáspora Venezolana.
Por: Agencias / Foto: Cortesía

