jueves, febrero 5

El movimiento Scout cumple 112 años en Venezuela formando ciudadanos

La semilla del escultismo o seguimiento del movimiento Scout se sembró por primera vez en el Zulia por el inquieto joven Ramón Ocando Pérez, para luego esparcirse por la patria de Bolívar con la diversificación de tropas.

Eso ocurrió en el año 1913, cuando formalmente se hizo realidad la iniciativa de establecer un grupo de niños, jóvenes y adultos que siguieran los lineamientos de los Scouts en el mundo y comenzaran a realizar actividades que fomentaran la formación ciudadana, el incentivo de valores positivos, crear hábitos y prácticas ecológicas, entre otros elementos que requieren tener disciplina en el grupo y respeto a todos sus integrantes.

En este sentido, se realizaron una serie de entrevistas a integrantes de grupos pertenecientes al distrito Samuel Martínez (uno de los cinco que comprende la región Zulia) para conocer su perspectiva sobre lo que significa ser un practicante del escultismo.

Se pudo obtener la visión de cinco de ellos: Miguel Colina (15, Guía de Patrulla), Andrés Louser (9, manada), José Castellanos (57, Comisionado del Distrito Samuel Martínez), María Niño (15, tropa) y Yoneiker Fuenmayor (18, Clan).

Acá sus impresiones sobre lo que significa ser un Scout.

Para empezar Colina señala que su motivación principal para integrarse a un grupo era la de aprender cosas prácticas como nudos, amarres, primeros auxilios, fogatas, pero luego se dio cuenta que estar allí es algo más, trasciende a lo que se debe conocer como cultura general a lo que significa trabajar en equipo, ofrecer un servicio al prójimo y ayudar a quien lo requiera.

Actualmente se desempeña en el grupo Scout Rafael Urdaneta donde dice que la experiencia que más le ha marcado fue su primera participación en un juego amplio (JANS) ya que le permitió conocer mucho más la filosofía de ser un Scout.

Ante lo vivido en el grupo y lo que significa la organización dice que siempre fomenta lo que es ser un miembro entre sus conocidos hablando de lo que se hace habitualmente y de las cosas que se pueden aprender con los nuevos amigos.

Por su parte, Andrés es el más pequeño de los entrevistados y también forma parte del Rafael Urdaneta. Sus respuestas con cortas, pero convincentes.

Señala que quiso ser un Scout para aprender cosas de la naturaleza, y el hecho de estar en la convivencia grupal le ha permitido superar sus miedos.

Está convencido que lo que va aprendiendo le permitirá ser mejor a nivel personal, familiar y entre sus amistades.

Nivel jerárquico

José Castellanos tiene una amplia experiencia dentro de la organización Scout de Venezuela ya que de los 57 años que tiene, 46 los ha transitado como integrante de la institución social.

Recuerda que fue un compañero de estudio quien lo invitó a participar en un grupo y de allí quedó apegado a lo que significa la organización, tanto así que le ha permitido delinear un estilo de vida en donde el servir a los demás resulta fundamental para todos sus integrantes.

Entre las experiencias que atesora como integrante de un Grupo Scout fue cuando el quien era jefe de tropa lo llevó a formarse a un grupo de rescate y eso le ha permitido servir también de esa manera.

Su alta jerarquía lo lleva a estar atento de las labores de los cinco grupos que conforman el distrito Samuel Martínez, apoyándolos con su experiencia y cada vez que tiene la oportunidad ejerce la acción de reclutar o invitar a nuevos miembros para que conozcan y se incentiven a pertenecer a estos grupos formadores de buenos ciudadanos.

Imitando a papá

María Niño señala que ella se interesó por la institución escuchando las aventuras de su papá cuando participó en campamentos y expediciones por lo que decidió acumular sus propias experiencias, para contarlas en primera persona. Actualmente pertenece a la unidad de tropa del Grupo Scout Los Olivos.

Está convencida que sumarse al grupo ha sido «la mejor decisión de su vida» ya que le ha dejado muchos valores como es el servicio al otro, «al llevar esta ley y promesa estampado en su corazón» el cual se manifiesta en la práctica.

Asegura que el movimiento trata de formar ciudadanos incentivando el trabajo en equipo, estar listo para ayudar, ofrecer una mano en el momento que se necesite, la protección y apoyo del grande al pequeño., elementos que le han sido inculcados por el grupo y por ello está «profundamente agradecida«.

La experiencia más resaltante en sus cinco años como Scout está su participación en el evento que reúne a todos los grupos del país, que se conoce como Jamboree.

El campamento nacional se efectuó el año pasado en Mérida y para poder estar allá tuvo que desarrollar una serie de actividades con el apoyo de familiares, amigos y scouters que permitieron obtener los recursos para pagar su viaje al estado Andino.

Llegar allí le supuso conocer nuevos amigos así como sitios del país que le eran desconocidos.

María expone que ella propone sumar la tecnología al hecho de convocar a más personas al movimiento, porque expresa que en estos momentos los jóvenes están apegados a ella y sería un vehículo interesante fomentar el escultismo por medio de esta.

Por su parte, Fuenmayor, quien forma parte del Grupo Scout La Victoria, expone que el ver como los integrantes del movimiento se relacionaban con la naturaleza lo hizo sumarse sin vacilar a ponerse su pañoleta.

Señala que conocer en profundidad la filosofía del movimiento le ha dado herramientas de formación en la parte ética y moral, a dejar un lado su interés particular priorizando lo que beneficia al entorno, en fin ser un mejor ciudadano.

Eso lo relaciona con la experiencia más sentida que ha tenido y mantiene muy vivo el recuerdo de ayuda a los otros con la actividad del Santa Scout en donde se recogieron juguetes para entregar a niños con Síndrome de Down o con discapacidad en cualquier área motora, que lo ha marcado.

Actividades aniversarias

Las actividades por el aniversario de la fundación de los Scouts en Venezuela comenzaron el día viernes por parte del Distrito Samuel Martínez, con visitas a los medios de comunicación, proponiendo lo que la convivencia del movimiento y sus repercusiones para las comunidades.

Por: Edgar Bolívar / Fotos: Cortesía