miércoles, marzo 18

El fenómeno oceánico anual que este año aún no ocurre y mantiene en alerta a los científicos

Cada año, entre los meses de diciembre y abril, los vientos del norte crean una corriente ascendente en las aguas profundas del Golfo de Panamá. Este fenómeno se llama afloramiento, y lleva aguas frías y ricas en nutrientes a la superficie, protegiendo los vulnerables arrecifes de coral y desencadenando una explosión de vida oceánica. Pero este año, el fenómeno no se ha producido, poniendo en alerta a los científicos.

Tal y como recoge el Daily Mail, los investigadores sostienen que el afloramiento ha fallado por primera vez en más de 40 años de registros, y que podría ser un cambio permanente, detalla 20 Minutos.

El doctor Aaron O’Dea, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, dice a este medio: «Más del 95 % de la biomasa marina de Panamá proviene del lado del Pacífico gracias al afloramiento».

«Es la base de nuestra industria de exportación marítima más valiosa: casi 200 millones de dólares anuales. Sin afloramientos, probablemente veremos colapsos en las redes alimentarias, descensos en la pesca y un mayor estrés térmico en los arrecifes de coral que dependen de este enfriamiento», sostiene.

El afloramiento del Pacífico de Panamá, que alcanza su punto máximo entre enero y abril, es una parte absolutamente clave de los ecosistemas oceánicos de América Central.

Históricamente, esta corriente oceánica comenzaba el 20 de enero y duraba alrededor de 66 días. A medida que la corriente circula, lleva agua fría de las profundidades a la superficie y provoca que las temperaturas caigan drásticamente.

Durante el afloramiento, las temperaturas de la superficie del mar en la zona descienden hasta una media de 19 °C, y pueden alcanzar mínimos de 14,9 °C.

Sin embargo, este año, la temperatura del mar no bajó de 25 °C hasta el 4 de marzo, 42 días más tarde de lo habitual. Este período frío fue un 82% más corto de lo normal, duró sólo 12 días y solo alcanzó temperaturas mínimas de 23,3 °C.

Esto es una señal segura de que la corriente que traía agua fría a la superficie ha fallado por primera vez. El doctor O’Dea dice: «Este sistema ha sido tan predecible como un reloj durante al menos 40 años de registros, y probablemente durante mucho más tiempo».

«Y, de hecho, podemos rastrear sus efectos sobre la ecología costera y los humanos de la región hasta al menos 11.000 años atrás», agrega O’Dea.

Utilizando mediciones satelitales, los investigadores ya han comenzado a rastrear el profundo efecto que este fallo ha tenido en el ecosistema marino. Normalmente, la oleada de agua rica en nutrientes desencadena un crecimiento tan rápido de algas y plancton que los investigadores pueden verlo desde el espacio.

Pero este año, ese florecimiento de vida está casi totalmente ausente, lo que podría ser desastroso para los peces que se alimentan de esos organismos microscópicos y para las personas cuyo sustento depende de la rica vida oceánica.

Sin un suministro constante de agua fría, los arrecifes de coral ecológicamente importantes de la región también están en peligro. Cuando el coral se calienta demasiado, expulsa las diminutas algas zooxantelas que viven dentro de sus estructuras.

Esta alga normalmente da color al coral y le proporciona una fuente de alimento. Cuando las algas desaparecen, el coral se vuelve blanco y finalmente muere en un proceso llamado blanqueamiento de coral. Si el afloramiento del Pacífico de Panamá no se reanuda, podría provocar un blanqueamiento generalizado de los corales en toda la región.

Los científicos creen que la anomalía se debe a una «reducción drástica» de los vientos del norte, con un 74 % menos de vientos que tuvieron una duración mucho más corta cuando ocurrieron.

«Cuando se formaron los vientos, fueron tan fuertes como siempre, pero simplemente no hubo suficientes para impulsar el proceso de afloramiento», dice el doctor O’Dea. Sin embargo, el experto dice que la «incógnita crítica» es si la anomalía es un evento único o el comienzo de una nueva normalidad.

Los investigadores sospechan que el cambio puede estar relacionado con las condiciones de La Niña de este año, un período cíclico de temperaturas más frías en la superficie del océano.

Pero los cambios también podrían ser parte de un cambio más permanente en los patrones climáticos globales causado por el cambio climático. Los investigadores esperan que la respuesta a esta pregunta se aclare a medida que se desarrollen más estudios sobre estas corrientes oceánicas tropicales.

El doctor O’Dea concluye: «La alteración del clima puede alterar procesos aparentemente predecibles de los que las comunidades costeras han dependido durante milenios».

Por: Agencias / Foto: Cortesía