
Bukayo Saka volvió a lo grande. El extremo inglés, suplente en la ida contra Atlético de Madrid, regresó a la titularidad con gol y asistencia en la goleada por 3-0 contra Fulham y calentó motores de cara a la vuelta de Champions, además de meterle presión al Manchester City en la pelea por la Premier League.
Arsenal deshojó otro pétalo de la margarita que es esta liga. Le quedan tres finales y aventajan en seis puntos al City, que tiene dos partidos menos y ahora tiene en sus hombros toda la tensión de no poder permitirse un fallo.
Sobre todo porque Arsenal aprovechó la visita del Fulham para hacer sangre y ampliar su diferencia de goles. Tienen un +41, mientras que el City se queda en un +37.
El show de Saka, además, solo necesitó de 45 minutos, porque Arteta se pudo permitir con el 3-0 al descanso dar reposo a su estrella pensando en lo que se viene el martes.
No echó en falta a Martin Odegaard, con molestias en la rodilla, el Arsenal, que arrolló a un Fulham que se jugaba la clasificación a Europa y que no llegaba al Emirates de paseo. Saka dio la asistencia del primero a Gyökeres y en el 2-0 se intercambiaron los papeles. El sueco se vistió de pasador y Saka caracoleó para batir a Bernd Leno en el primer palo.
Con el inglés de vuelta el Arsenal parece otra cosa, menos dependiente de las jugadas a balón parado y con más opciones en ataque. Antes del descanso metieron dos más, uno anulado por fuera de juego a Riccardo Calafiori y el tercero, que sí subió al marcador, de cabeza de Gyökeres. El sueco suma 21 goles entre todas las competiciones esta temporada.
El amplio marcador, importante por la diferencia de goles, permitió al Arsenal bajar marchas y a Arteta hacer sustituciones a un equipo ya de por sí con varios suplentes como Calafiori, Lewis-Skelly y Trossard. Saka se marchó al medio tiempo y pasados los 60 minutos se fueron Declan Rice y Viktor Gyökeres.
La victoria es vital para el Arsenal, que abre un hueco de seis puntos con el City y llega con la moral cargada a la vuelta contra el Atlético. El City saltará este lunes al Dickinson Hill Stadium, el campo del Everton con toda la presión de que si fallan, la Premier estará más cerca de Highbury por primera vez en 22 años.
Por: EFE

