
Hace 50 años dio comienzo la última y más cruenta dictadura que atravesó Argentina a lo largo del siglo XX. Aquel 24 de marzo, las fuerzas militares, con el apoyo de distintos sectores de la sociedad civil, dieron un Golpe de Estado que instauró una larga noche que duró más de siete años y que dejó heridas que aún continúan abiertas y así seguirán hasta saber dónde están los/as 30 mil detenidos/as desaparecidos/as y hasta la recuperación de la totalidad de los centenares de nietos/as apropiados/as.
El daño que causó la dictadura tuvo también implicancias económicas, jurídicas, y estructurales que continúan hasta nuestros días. En un comunicado emitido por la Red de Directores/as de Centros Científicos Tecnológicos del CONICET, se da cuenta de la magnitud de ese impacto al interior de la comunidad científica y académica, que incluyó una persecución sistemática que resultó en la desaparición forzada de investigadores/as, docentes, estudiantes y trabajadores/as, así como en el exilio de cientos de profesionales y el desmantelamiento de numerosos proyectos estratégicos, reseñó CONICET.

