
El presidente Donald Trump anunció el 28 de agosto un acuerdo para reservar a Estados Unidos la producción de varios campos venezolanos, sin revelar el contrato, la estructura jurídica ni las empresas.
En una alocución a la nación posterior, Delcy Rodríguez sostuvo que durará 25 años, abarcará 17 campos y buscará superar los 1,5 millones de barriles diarios. “Tener recursos bajo tierra no es suficiente”, dijo. Según ella, Venezuela aportará petróleo, industria y experiencia, y Estados Unidos, capital y tecnología. Nada de lo divulgado incluye a Curazao, reseñó ABC.
Sobre el papel, el músculo impresiona. Del lado venezolano, Amuay y Cardón, situadas en la península de Paraguaná, en el estado Falcón, forman un complejo con capacidad nominal para procesar 955.000 barriles diarios, uno de los mayores del mundo. Frente a ellas, en Curazao, Isla añade otros 335.000. Entre las refinerías venezolanas y la planta curazoleña suman cerca de 1,29 millones de barriles diarios de capacidad instalada. No es producción disponible: Paraguaná funciona muy por debajo de su diseño e Isla no refina.
Curazao ofrece geografía y capacidad, pero necesita contratos y capital para competir con las refinerías de EEUU en el golfo de México.
Para Washington, según varios expertos consultados, la utilidad inmediata está en aumentar el suministro de crudo pesado a las refinerías del golfo de México, preparadas para procesarlo. Isla y Bullenbaai pueden competir por almacenamiento, mezcla, transbordo, asfalto y bases lubricantes. También pueden quedar fuera si los barriles salen directamente de Venezuela hacia Texas y Luisiana. Curazao ofrece geografía y capacidad, pero necesita contratos y capital.
Ese interés no equivale a una oferta por Isla. Valero y Phillips 66 compraron crudo venezolano; Citgo busca hacerlo directamente y Chevron opera allí. Ninguna ha anunciado inversiones en la planta. Global Oil Management, de Harry Sargeant III, firmó en 2023 un proyecto de asfalto que no arrancó y carecía de permisos en agosto. Otro consorcio cayó por documentos falsos de uno de sus miembros.
La isla encontró otro motor. En 2025 recibió 788.427 visitantes con pernocta, un 13 % más, y 881.665 cruceristas. La patronal turística Chata atribuye al sector el 48 % del producto interior bruto y más de 20.000 empleos. Calcula que harán falta otros 2.000 o 3.000 trabajadores. El turismo llenó hoteles, pero no sustituyó el salario técnico de la refinería.
Antes del acuerdo, Vittorio de Stefano, rector de la Caribbean International University y director del World Trade Center de Curazao, aventuró que Trump buscaría un arreglo petrolero con Caracas. También veía hoteles crecer sin personal.
Por Agencia

