
Con una plaza completamente colmada transcurrió la misa de la Bajada de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, la cual fue presidida por monseñor Roberto Morales, párroco de la iglesia San José, quien en su homilía explicó que María siempre mira a su pueblo con los ojos de una madre y que a través de su mirada todos los feligreses pueden encontrar la paz.

«En esta humilde y desgastada tablita ella nos mira fijamente como el amor de una madre puede hacerlo, llena de calidez, de tranquilidad. Podemos decir que en su mirada podemos hallar esa paz. (…) Miremos a María como ese faro refulgente que nos lleva a Jesús», destacó el sacerdote.
Igualmente, Morales pidió que la intercesión de los nuevos santos venezolanos, San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles sea el motor que nos conduce a buscar al Redentor en el servicio del prójimo.
Recordó que el llamado del papa Francisco invita a los católicos a ser peregrinos de la felicidad, mientras que el del su sucesor, León XIV, en este mundo lleno de problemas, la esperanza no debe venir sola, sino acompañada de la paz verdadera.

«Los conflictos en lugar de ignorarlos, deben llevarnos a la acción, debemos caminar unidos y alejados del desapego», subrayó.
Por: José Manuel Sánchez/ Fotos: Lizaura Noriega

