El terremoto, la gota que colmó el vaso para la ya dañada salud mental de los venezolanos
"Llevamos en tensión mucho tiempo y el terremoto nos ha movido muchas cosas; es como que explotamos", explica Rosmery Mujica, una joven madre venezolana que, como miles de personas tras el doble sismo de Venezuela, vive el pánico, el estrés y la angustia de que todo vuelva a temblar.
Lo define como "la gota que derramó el vaso" de una tensión acumulada por la situación política y social del país. Su casa, en un piso sexto de Caracas, no sufrió grandes daños y tampoco perdió a nadie en el doble terremoto que ha dejado 6.462 muertos, pero los nervios no le dejan dormir. También Cataleya, su hija de 2 años, vive intranquila y lleva noches insomnes.
"Mi hija está supernerviosa, pero ahorita me estoy dando cuenta de que más soy yo, que soy yo quien le está transmitiendo los nervios", dic...



















































