lunes, abril 6

Asdrúbal Oliveros considera que la inflación, el dólar y los salarios deben estar en una agenda urgente

La economía venezolana enfrenta tres desequilibrios que requieren atención inmediata: la inflación, la brecha cambiaria y el rezago salarial. Así lo planteó el economista Asdrúbal Oliveros, quien delineó estos frentes como prioritarios en un mensaje difundido a través de redes sociales.

Su diagnóstico parte de un elemento central: el deterioro sostenido del poder adquisitivo. En ese contexto, ubica la contención de la inflación como el primer paso, indica la nota de Finanzas Digital.

Inflación: El punto de partida

Oliveros advierte que el alza de precios, con una tasa anual superior a 600%, sigue siendo el principal obstáculo para cualquier intento de estabilización. Sin una desaceleración, sostiene, resulta difícil pensar en una recuperación real del ingreso de los hogares.

La inflación, además, actúa como un factor transversal que amplifica otros desequilibrios de la economía.

Brecha cambiaria: Distorsión persistente

El segundo frente es el cambiario. El economista insiste en la necesidad de reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, un diferencial que introduce incertidumbre y complica la planificación tanto de empresas como de consumidores.

Cerrar esa brecha, apunta, permitiría normalizar el uso de divisas y dar mayor previsibilidad a la economía, en un país donde el dólar se ha convertido en referencia clave para la formación de precios.

Salarios: El impacto social

El tercer elemento es el ingreso. Oliveros subraya la urgencia de ajustar las remuneraciones, especialmente en el sector público y entre los pensionados, que han visto erosionada su capacidad de compra de forma más acelerada.

Como parte de la solución, plantea que una porción de los ingresos petroleros podría orientarse a mejorar estos ingresos, en un intento por mitigar el impacto social de la crisis.

Las tres áreas señaladas no operan de forma aislada. Inflación, tipo de cambio y salarios están interconectados y tienden a retroalimentarse, lo que hace más complejo cualquier intento de corrección.

El planteamiento de Oliveros, más que introducir elementos nuevos, ordena las prioridades en un contexto donde los desequilibrios persisten. La clave, sugiere, pasa por abordarlos de manera simultánea para evitar que los avances en un frente se diluyan en otro.

Por: Agencia