viernes, enero 9

Asdrúbal Oliveros: Apuntes sobre el arranque económico de 2026 en Venezuela

El inicio de 2026 encuentra a la economía venezolana en un punto de inflexión, en un contexto donde los acontecimientos políticos comienzan a incidir de forma directa sobre las expectativas económicas. Para el economista y consultor Asdrúbal Oliveros, la interrelación entre política y economía alcanza niveles poco habituales, incluso para un país con una larga historia de volatilidad.

El año 2025 cerró con desequilibrios significativos. Oliveros señala que la economía terminó al borde de una nueva aceleración inflacionaria, con una restricción relevante de divisas y una ampliación de la brecha cambiaria, un factor que se ha convertido en uno de los principales focos de presión para empresas, comerciantes y emprendedores.

De cara a 2026, el economista plantea que podría abrirse un proceso de cierta normalización si se concreta un entendimiento entre Venezuela y Estados Unidos. Sin embargo, advierte que los términos de ese eventual acercamiento aún no están definidos, lo que mantiene un entorno de elevada incertidumbre.

Incertidumbre en el corto plazo

En el corto plazo, Oliveros anticipa que esa falta de claridad seguirá reflejándose en variables clave. El comportamiento del tipo de cambio, la persistencia de la brecha cambiaria y las presiones inflacionarias continuarán condicionando la toma de decisiones del sector privado, en un escenario donde la previsibilidad sigue siendo limitada.

Según Oliveros, cualquier proceso de normalización económica tendría al sector petrolero como eje principal. Se trata de un sector que ya mostró una recuperación durante 2025 y que podría mantener una dinámica favorable en 2026, en la medida en que el interés de Estados Unidos se concentre principalmente en el ámbito energético.

En este contexto, el economista prevé cambios en la estructura de actores y destinos del crudo venezolano. Podría observarse un mayor protagonismo de empresas estadounidenses, con Chevron como referente, y un incremento de los envíos hacia Estados Unidos. Esto implicaría una reducción relativa del peso de mercados como China e India.

Desde el punto de vista financiero, Oliveros señala que este ajuste podría traducirse en una mejora del flujo de caja, asociada a menores descuentos sobre el crudo y a una reducción de los costos de transporte.

Otro elemento relevante es el posible repliegue del uso de criptomonedas en la facturación petrolera. Este mecanismo ganó espacio en los últimos meses como alternativa de cobro, pero su importancia podría disminuir si se normalizan los envíos y el pago en divisas vuelve a canalizarse a través del sistema financiero.

Pese a este escenario potencial, Oliveros subraya que los riesgos macroeconómicos siguen presentes. El peligro de una aceleración inflacionaria, e incluso de episodios de hiperinflación, no ha sido eliminado. En ese contexto, advierte que las empresas deberán mantener una postura cautelosa frente a un entorno que continúa siendo frágil.

Por: Agencia